miércoles, 2 de julio de 2008

Té de Floripondio

> El bimestral para La Onda.



Cuando admiré los fuegos artificiales que, descontrolados, creaban piruetas rojas y aduraznadas, sentí miedo de estar tan solo.

En las bodas no se debe estar solo: lo leí en algún Manual de Carreño. Y no se debe estar tan solo porque… la soledad solidifica las almas. Y la mía, aunque gastada y retorcida, es de nube y palmera, no de piedra. ¡Las bodas son de nube y palmera!, ¡las bodas no son de piedra!, son de nube y palmera las bodas. El que asiste a ellas corrompe su estatus y dignidad para reivindicar la felicidad ajena. A mí me encantan las bodas, me gusta corromper la felicidad de la dignidad ajena. Estoy en mis terrenos cuando ajeno, me hallo feliz ante la digna corrupción de los estatus pedregosos y cocoteros que en toda boda se construyen. Y es que los casorios no son sólo nubes y palmeras, no señor, son residuos minerales de trenzadas luces y fabulosos destellos de cielo y pólvora. Destellos de pólvora y de cielo son los casorios. Que no los matrimonios, porque de ellos fluyen cocos y pistolas que con pólvora se alegran el martillo. Así le damos la razón a los espejos, con martillos o cachas de Mauser. Si se rompen, mal augurio, si persisten, pobre mío, le compadezco. Pero me gusta molestar más a las bodas. No a las novias ni a los novios, a las bodas. Calladas mías, toda la vida sonriendo, toda la vida bailando, toda la vida brindando, toda la vida desuniendo. Porque aunque no desunen, lo piensan. No te me hagas la lista, boda, no estás lista como para hacerte lista. Recuerda que tengo martillos y que si los uso duele. Bien que te duele mi boda. Bien que te sobas, nunca esquivas, nunca rayas nada, no rompes ni mis platos, boda mía. Ni mis platos, ni mis planchas, ni a mi esposa. Ni a tu duendes, ni a toda mi descendencia. No me rompas entonces mi instrumento. Yo estoy solo, tú… me da lo mismo si te alegras.

Tú qué... qué me ves... oye: ¿de cuándo acá en las bodas dan té de floripondio?




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2 comentario(s):

Anónimo dijo...

¿Té de Floripondio?...

Ya va... no eres el único que va solo a las bodas...mañana iré SOLA a una...¿Que feo no?, a mi ni las bodas me gustan... en fin... el lado positivo es que es casorio de rancho, así que desde hoy me perfilo a disfrutar de las delicias de la entrañable tierra de mi madre... NONONO... aún no voy a CR... será hasta el 20 o 21 de este mes, aún me queda tiempo para disfrutar mi México y estoy planeando irme de trota ranchos... jajaja [es bonito conocer lugares pequeñitos de México, además el viaje no me entusiasma mucho]...

¿Un Tucán?... ¿Estás loco?... Pobre animal negarle el derecho a vivir en su hábitat... ¡¡¡es tan libre como nosotros!!!

Y bueno... te dejo aquí varios abrazos, por esto de que me enfrasco en mi etapa de AUSENTISMO...

Aneh!!!...

PD.Sólo aclárame... es el 19 lo del Tapete de la Santa que fue prostituta? [jijiji, cuando lo dije en tu pueblo casi me apedrean...]

Juan Carlos Medrano dijo...

¡Y a quién se le ocurre por el amor del Santísimo! (chanfles, este blog ya parece sacado de alguna secta) / En vez de peatón le pondré misionero... bueno, pensándolo dos veces, que se quede peatón.

Es el 19 lo de los acerrines policromos, lloverá, es un hecho científico.

Gracias por los abrazos, mando otros más devuelta. ¡Traéme mi tucán y se acabó!