viernes, 25 de marzo de 2011

La tierra sin memoria

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Charla con Octavio García Mundo, académico de la Facultad de Historia de la UV, sobre el conflicto en Medio Oriente



Es indiscutible el malestar y las ganas de cambio de las clases populares en los Estados de Medio Oriente, así como la deslegitimación de sus regímenes; motivos hay más que de sobra para ello.

La puesta en marcha de una política neoliberal sin miramientos durante los últimos veinte años, ha precarizado absolutamente las condiciones de vida de las clases trabajadoras, incluyendo a la clase media.

En paralelo, la represión y la pérdida de libertades se convirtieron en la única forma de relación de los diversos Estados de la zona con sus ciudadanos, por no hablar de los altísimos niveles de corrupción. Todo ello puede explicar el éxito y la amplitud de las movilizaciones populares que se desarrollan al día de hoy.

Pero, ¿no estaremos asistiendo también a una precipitación interesada de los procesos populares en marcha para conducirlos hacia donde les interesa a los de siempre?

Bajo este entendido, y preocupado por mantenerme en contexto sobre la realidad que a mi alrededor acontece, me di a la tarea de charlar sobre el conflicto en los países árabes con un connotado historiador de la Universidad Veracruzana.

Todo lo descubierto, me hizo replantear las probabilidades de cambio que realmente existen, particularmente, al interior del pueblo libio. ¿Cómo esta tierra sin memoria de lucha, sin objetivos delimitados estratégicamente en función de política exterior, puede unificarse a favor del bien ciudadano?

¿Por qué un pueblo se levanta en contra de un régimen?, ¿por libertades democráticas?, ¿por hambre, desempleo y salarios bajos en un país inmensamente rico?

Lo que pasa es que no hay un cambio democrático en los países árabes porque no hay esa experiencia de lucha por la democracia, incluso en todos los países africanos tenemos muy pocos que son los que consiguen, con las armas, luchar por su independencia; la mayor parte de los países imperialistas o las metrópolis, les ceden las independencias para no gastar tanto en ejércitos. Sin embargo, hay una cadena que ata a estas naciones con sus dominadores anteriores. Entonces, muy pocos países (Angola, quizá, que todavía no resuelve sus problemas) han luchado por conseguir su independencia en serio.

Lo mismo pasa, en situación tal vez más precaria, en los países árabes que estamos viendo que no han tenido las experiencias reales, exceptuando a Argelia, aunque vimos en qué acabó esa gente que quería cambiar la situación: se separaron del Islam y quisieron modernizarse persiguiendo a Occidente. Lo que plantean los islamitas es: hay que modernizarse pero de acuerdo al Islam, una modernización no individualista sino comunitaria.

Así está la cosa; entonces, estas dictaduras se establecen apoyadas por el extranjero manteniendo en el poder a los gobiernos poderosos de Occidente y provocando que se llenen de dinero, creando así una política vertical y dictatorial. Ante esto, surge la pobreza, la mala equitación de bienes, todo lo que también nosotros estamos viviendo.

¿Se necesita la más amplia unidad de acción con todos los sectores para terminar contra un régimen?

Más o menos es necesaria la unidad de acción; en el camino nos vamos encontrando que tú estás descontento por diferentes circunstancias y que luchas por algo similar que va totalmente en contra de ese régimen absolutista de lo peor. Esto no quiere decir que si hay campesinos o hay obreros, hay esa unidad. Todo es construcción humana.

Pero es una rebelión hechiza, desorganizada o no. Es decir, ¿sí persigue intereses muy particulares en beneficio de los pueblos árabes?

Sí, desde luego, pero hay que entender que los que se rebelan fundamentalmente, además de las clases medias, son los jóvenes que, como aquí, o peor aún, no tienen oportunidad ni de estudiar ni de trabajar. Y porque además son los que existen. Clase obrera y campesina casi no hay en estos países.

Sin embargo, y a pesar de esto, ¿cómo es posible que simultáneamente surjan movimientos populares tan bien coordinados en diversos países árabes en los que, según se sabe, no existen organizaciones políticas o sociales de oposición tan fuertes?

Yo pienso que es por la UMA (Unión del Magreb Árabe): “somos árabes”; es como acá en las independencias de América Latina, todas se dan casi en cadena porque había esa unidad con el colonialismo español que nos tenía más o menos unidos; cuando acabó esa época, cada país de América jala por su lado: comerciamos con Estados Unidos pero no con Guatemala o Costa Rica, ni se diga con Cuba, etcétera. Estamos totalmente divididos.

Con los árabes, sin embargo, yo creo que todavía existe esa unidad: “somos islámicos, la misma religión, hablamos el mismo idioma” y eso hace que se rieguen como pólvora cada una de las luchas de justicia y democracia en el Oriente.

¿Se debe ser antiimperialista y anticapitalista para tomar medidas de verdadera transición para que los procesos revolucionarios avancen?

Quizá estos cambios no tienen mucha proyección. Estos países no van a cambiar radicalmente porque están nada más en contra del dictador, pero al dictador quién lo sostiene: Estados Unidos, Inglaterra, Francia; así que si no se corta ese cordón con los países imperialistas va a seguir la misma situación; otra vez va a haber, como dice Alfredo Jalife, “una dictadura militar oculta” como lo que pasó en Egipto una vez depuesto el gobierno de Mubarak.

Claro, en este caso fue más inteligente el comportamiento del ejército egipcio que se puso del lado del pueblo, pero: ¿para qué?, ¿realmente para cambiar?, es muy difícil, porque 1,300 millones de dólares (menos que a Israel) es el apoyo que Estados Unidos le da a Egipto por venderse con ellos cuando hizo el Tratado de Paz con Israel.

Entonces, los militares son el poder en Egipto y hay que cambiar al ejército en Egipto para realmente cambiar la situación; es decir, ¿debe de ser Egipto sirviente de Estados Unidos y de Israel o convertirse en aliado de sus países hermanos?, pero si decide lo último ya no va a tener 1,300 millones al año. Es para pensarse ¿no?

¿Explicaría esto por qué los líderes de opinión, gobiernos y organizaciones internacionales condenan tan tajantemente lo que pasa en Libia, cuando no lo hicieron ni en Túnez ni en Egipto, ni lo hacen en Yemen, Argelia, Marruecos, Jordania, Barhein o Palestina?, ¿por qué el temor a Libia?

Muamar Qadafi, en sus locuras, es la otredad, lo diferente para el occidental, entonces es peor, ellos piensan: “tiene que ser igual que yo; si Qadafi se está cambiando de bando porque lo traicionan entonces cuidado; hay que apoyar a los revolucionarios en su contra”. Pero no es sólo por la democracia, porque todos esos países árabes donde la mujer es un cero a la izquierda, países antidemocráticos y dictatoriales, son excelentes amigos de Estados Unidos y por eso los apoya, pone bases militares y exporta tecnología de punta para facilitar la extracción de petróleo.

Aquí la cuestión para Occidente es que quieren dividir a Libia, como lo hicieron con Sudán, que también es un problema muy grave porque el petróleo del sur de ese país ya es independiente al del Sudán del norte. Están haciendo la balcanización como siempre hacen en los países que dominan, subyugan, explotan.

Entonces, ¿cuáles son los escenarios de desenlace de esta situación revolucionaria en Medio Oriente? O bien, ¿estamos ante el inicio de un proceso de rebelión y no de su desenlace?

Mira: historia es memoria, y hay que actuar en nuestro presente; ya en el futuro me estoy despidiendo (risas). Hablo sobre mi edad ¿no? Pero también en historia es así: sobre el futuro, no hay mucha posibilidad de hablar.

El futuro lo estamos haciendo en el presente, el futuro no cae del cielo, el futuro se construye aquí, en el presente. Entonces, lo que tenemos que ver (y que hemos estado diciendo acá) es qué futuro se están construyendo estos países con esas luchas por la democracia y por la justicia, por la libertad de expresión, por el derecho de las mujeres y todas estas cuestiones.


¿Está realmente toda la sociedad egipcia, o toda la sociedad libia, en Yemen, en todos estos países, conscientes que eso es lo que hay que buscar?


Esperemos que sí, que se vaya educando el pueblo en la lucha. Porque es muy bonito hablar sobre la lucha y que “por qué no hicieron esto o lo otro”, la cosa es “en los trancazos” cómo se va educando la gente y va pensando mejor, o peor también, o se queda pasmada.

Entonces en ese sentido los deseos serían que esta gente fuera concientizándose de la situación en su país, de la situación a nivel mundial, de por qué son una parte sumamente estratégica en el mundo.

El petróleo…

El 50 ó 60 por ciento del comercio pasa por el Océano Índico y por el Canal de Suez, entonces Estados Unidos está posicionado muy bien en todas esas partes: en Somalia, en Yemen, en Eritrea, en las Islas Diego García, por Madagascar, etcétera; porque su enemigo fundamental es China, ¡y mira todo el petróleo que lleva!

Entonces controlando esos pasos, los estrechos de Irak, el Mar Rojo, el Canal de Suez y el Cuerno de África, puede acabar con China; pone sus barcos (que los tiene ya), y cuando quiera, no deja pasar el petróleo que va hacia China o todo lo que produce China hacia África y América.

No sé, hay muchos intereses allá; claro que vemos que Estados Unidos ya se está debilitando. Es potencia militar indiscutible, ¿pero potencia económica? ya es el país más endeudado del mundo y todo esto que se dice, que quién sabe, ya está dejando de ser una potencia económica primera; quizá en menos de diez años China la rebase.

Y “afortunadamente” ahora Japón con el temblor ya no es enemigo para Estados Unidos. Y aunque nos parezca grotesco eso es lo que ellos ven, por eso permitieron el aumento de petróleo, porque Japón (esto fue en el 73 más o menos: el shock del petróleo) importa el 99% del crudo, por eso tiene tantas centrales nucleares, porque no tiene ni una gota de petróleo y sin él, no es posible la industrialización; no se hubiera dado este capitalismo tan rápido y tan mundial. Así que el “oro negro” es básico para esto y lo será el gas cuando ya no haya más yacimientos de petróleo.

Entonces es muy difícil ver el porvenir. Deseamos que realmente estos pueblos se concienticen en la lucha y cada vez vayan exigiendo mayor democracia, no sólo al interior de sus países sino entre las relaciones con las potencias.





Fotos: AP

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jueves, 24 de marzo de 2011

Oro laminado de 18 K.

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¡Kitschy time! - Click on Play



No crea usted que demoro en pensarme los títulos beatnik que uso en estas andanzas peatonales. Desde esta mampara atiborrada en ripios textuales, vivo despreocupado de que el mundo, en fa, se enfríe sigilosamente y nos deje colgados ad aeternum de un malnacido hoyo negro de los que abundan y acechan al planeta en el History Channel. O dicho de otro modo: ¡no somos nada! (tal y como falsamente los hipsters lloriquean luego de cualquier canción de José Alfredo).

No somos nada. Aunque mi mano izquierda torpemente insista que sí, que algo debemos ser (paisanos, no se me ofendan): no somos nada.

Entradita recién la noche bochornosa de Xalapa, paseábame con hambre de tabaco en calles sin banquetas. Iba yo, supongamos, cabizbajo (no por tristuras o poses, no por “algo” la gente camina precavida), llevaba mis manos en los bolsillos del pantalón que utilizo los jueves. Quise mirarme los zapatos para ver si andaban faltos de jabón de calabaza y noté, con disimulado enfado, que transito gordo por el globo terráqueo, imaginemos mejor: gordito (redondo y feliz).

Así que pensé (porque para eso llena la gente las plazas, para pensar) que no me vendrían mal unas dos que tres ensaladitas por semana y algo de bici fija, y dejar el auto más lejos del trabajo, y recorrer despacio largas distancias y zambullirme en albercas cristalinas para ensanchar espalda y piernas con mis glúteos. Pensé.

Deme usté unos Marlboro, de favor / ¿Ya a descansar, jovenazo? / Ya / … / … / (en la tele del tendejón de ultramarinos sonaba estúpida – luego de la huelga aquella del Sindicato Único de la Gente que Dobla Voces en el Duopolio Televisivo de México – la nueva voz de Homero Simpson quejándose con cierta amargura de Ayudante de Santa y su poca paciencia para pasearse por los parques sin hacer pipí) / Aquí tiene, jovenazo / (Me dices "jovenazo" por gordo, ¿verdad, cabrón?) Sale, gracias "don" / ¡Ándele; buenas noches, jovenazo!

Entonces ya no ocupaba el 2% de mi cerebro amaestrado para desarrollar otras tácticas metrosexuales, no señor; era, luego de abrir mis cigarritos, un gordo poco sano y muy feliz con mi persona. Satisfecho el gordito. Saciado de humo que intoxica. Gordito vicioso y con ganas de 5 tacos gigantes de chicharrón en salsa verde y un pilón ("con copia, seño") de, vamos a ver, cochinita pibil. Así sería el gordo que come su cochinita.

Reí en silencio y, camina que te camina, llegué a casa donde ya me esperaba paciente un vaso amarillo bien cargado en leche fría que in questo preciso momento degusto emocionado con galletas de nuez acomodadas finamente en un plato de cerámica marroquí apto para tagines.

Sólo como apunte: Oro laminado de 18 K. fue un letrero que llamó mi atención provocando que me dieran ganas de teclear un rato sobre títulos hermosos que yo me conozco bien. Será otro día; acá mis ojos llegó con empanadas de queso con su rajita de chile jalapeño y una delgada rama de epazote. ¿Títulos beatnik?, ¡me aburro!



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miércoles, 2 de marzo de 2011

Caprichitos del agua

< Para Pony, sus sandwiches de mostaza y la onda



A Frank le interesa estimular ambos hemisferios de su cerebro estrecho. Piensa, al fin y al cabo, ser humano, que las matemáticas le asientan bien mientras cocina, así que dispuesto o mejor aún, presto, pone a calentar el agua de los fusilis y se apoltrona en el sillón de mimbre.

Se acerca un lápiz para practicar divisiones mientras llega el primer hervor y da tan duro con la hoja reciclada que (casi cual rito) rompe la punta de granito y con paciencia se dirige a un escritorio de donde toma un sacapuntas verde; lo mete bien al centro del Mirado firme y lo apalanca en su base; de allí, la magia: hacer viruta en espiral con la madera restante.

Luego desprende el excedente y salerosamente (mientras ríe disimulado) coloca los restos de pino en una cajita japonesa que una mañana de primavera temprana le regalara la chica aquella de tímidos mirares y soluciones sencillas, de la que Frankie, ¡cómo no!, se enamoraría más tarde; pero de eso, nos ocuparemos otra noche.

El amor no le duró lo suficiente al pobre, y antes de que el tenedor trincara al dente sobre la pasta acalorada, Frank dudó si la mitad de dos, más dos, era tres o sólo dos.

Cuando abrí la puerta y coloqué mecánicamente las llaves sobre el recuerdito aquel de Montreal, el sinvergüenza me gritó desde el sillón: ¡mitad de dos, más dos! / con coma o sin coma / ¡mitad de dos más dos! / ¡cambiaste la entonación, Frankie boy!; con coma todo cambia (enfaticé) / no te entiendo / con coma es… dos… ¡tres!, tres quise decir / dijiste “dos” primero / la segunda respuesta es la que cuenta, siempre, ley de vida / … mamón / ¡qué!; sin coma es dos: mitad de (dos + dos, cuatro) igual a dos, güey / mamón / con coma es tres; mitad de dos (uno) coma, más dos, tres; a güevo / ¡mocos! / qué groserito te has vuelto, cabrón / … / y qué jais, ¿ya estuvo la pasta secreta?, tengo un chingo de hambre / no hierve el puto agua y lleva un madrero ahí / ¡ay cabrón!, grosero pero bien hablado: “el puto agua” y no chingaderas / no hierve esa madre / ¿te cae?

En efecto: el agua, cansada del dilema numérico y las picardías, púsose en huelga de hervor. Ni un miserable borbotoncito que indicara jaleo y calor molecular. Nada.

Ah chingá (dije yo preocupado) / qué / está raro ¿no? / qué / el agua, güey, qué va a ser / te digo / … chale / … / ¿y si le hablamos a la jefa? / no mames, nos va a mentar la madre / por qué güey, si esta madre no hierve / y qué le decimos / pues eso / cómo eso / pues sí pendejo, que el agua no hierve / nos va a decir que prendamos la estufa / no sea mamón (zape) / ¡ora puto, me dolió! / ya, güey, ‘pérate, no mames, debe haber una explicación científica / … / bájate el tomo I de la Enciclopedia del Saber / ¡no mames, qué güeva, ve tú! / quién quería tragar espagueti / fusili, pendejo / pu’s eso, ‘ora, ya vas, deja checo otras madres aquí a ver si acaso / güevón / ¡Ya pinche Frank, no mames, de veras, cómo la haces de pedo! / ya voy, cabrón /… / puto humor.

“Cuando decimos que el agua hierve a 100 ºC, no está completa esta afirmación amiguitos, faltaría aclarar que esto es a nivel del mar o bien, como dicen los físicos, a condiciones normales de presión y temperatura”.

¡Puta madre!, a cuántos metros estamos aquí, güey / sepa la chingada / no, pu’s ya valimos madre / ¡súbele a la lumbre! / se va a quemar la pasta / sí cierto / te digo / sí / ya valimos madre, Frankie / ¿y ‘ora? / no sé; déjame pensar / … / … / … / … / … / … / … / … / Entonces qué plan / … / … / … / Buci / ¡Qué quieres, cabrón! / Qué hacemos, güey / No sé… comernos esta madre así / ¿cruda? / pues no ha de estar tan culera con la salsa / no hubo jitomates / no mames / sí cabrón; no se puso la ‘ñora de la esquina / ¡verga!

(Plum)

¿Viste eso güey? / qué / ¡una burbujita, güey! / ¿neto? / sí, cabrón, hizo así (y dibujó una fina pompa con sus manos para reventarla después en el aire al tiempo que decía:)¡plum!

(Plum, plum… blop)

¡No mames, qué pedo Frank! (alcé la voz con alegría) / ¡ya estuvo pinche Buci! / ¡a güevo! / estaba encabronada el agua, hermano / ¡‘orita vengo Frankie Boy, no me la descuides! / ¡dónde vas!, ¿y si esta madre se chinga? / ...

(Blop, blop, plum, blop, PLUM, plum, BLOP, plum: y sonreímos aliviados)

Tú tranquilo, voy en chinga por una cajita de salsa de jitomate al súper / ¡Ya hablaste, tigre!





Boiling: 28 Geothermal
Ilustración: Outkettle designs

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miércoles, 2 de febrero de 2011

Parafernalia

< Para Escuincla y Pepino



Antes, esto:



1

Mi madre desgranó los recuerdos como quien, paciente, deshila las colchas. Dijo muchas cosas y habló por hablar más de una vez. Rió llorando como suele hacerlo cuando el llanto se convierte en carcajada y viceversa.

Horas antes, fue orgullosa anfitriona: puso en las gargantas, tequila con almendras, y llenó los vasos, una y otra y otra vez de Riojas, besos, bendiciones y aguas calmas. A las barrigas: cerdo con papa, orégano y poro. Enjutó el espíritu de cada convidado con manzanas confitadas y sació nuestras manos con café caliente y cargado. Jerez para las damas, el anís es de varones. Y todos bebimos complacidos.

2

El anís empaña los sentidos de nostalgia: es el instante lúcido y breve de gráciles labios y lenguas dormidas. Las brasas quemadas por lumbre que baila, calidez de la que abraza. Es la tarde invernal con la rica compaña y Cameron atrás, al violín, seduciendo lejano con sus chestnuts roasting on an open fire. Es la habitación que se fragmenta en luces diminutas con el chocar de las copas.

Por su parte, el jerez, es la romanza temporal que enclaustra cada comilona de manteles largos (cuando queda poca gente y el aire se aligera). Es el vino fulgurante en dejos de madera y nuez moscada que apalanca los abrazos y deja los ojos fijos en la conversación mundana y limpia.

(Son las sonrisas de intermedio las que sanan, y el viento con llovizna, afuera, el que despeina. Son el “quédate aquí” las fotos viejas y el “gracias a la vida” lo que éstas encierran.)

3

Sobre la mesa, plena en licores y semillas, escuché a los viejos sabios decir que el amor moderno se atolondra en los cables de alta tensión / Bien / El amor (¿moderno?) se intoxica en las sábanas saciadas antes de cumplir los diez y tantos / También (que se siente) / El amor que hoy empapa las calles es lluvia ácida para los corazones / Sí / El amor de a mentiritas de nuestros jóvenes es calentura innata / Nata, quisiera corregir / El amor del siglo veintiuno: parafernalia de gatas y vagabundos / Pues sí, pero... / ¡Hoy el amor es insolencia de niños! / ¡Tal vez, y qué, si mientras jugando: ría, corra, tropiece, sangre, cicatrice, sane y aprenda! / Salud, entonces: no hacían falta los gritos / Salud, entonces: yo creo que sí (hacían falta) / El amor de ustedes no existe / ¡Los métodos cambiaron! / El amor de ustedes no existe / Ya cantó Luz Casal que “el amor es un misterio que importa sólo a dos” / ... / ... / El amor de ustedes no existe / Salud, entonces.

Ajena a la discusión, mamá sacó de un sobre una hoja rota con notorias huellas de una Remington Rand.

///

INTERMEDIO
Presentación de personajes

El hombre de negocios: Diego Barrena



El coronel: Pedro (Muñoz) Campuzano



La adorable hijita: Cristina Campuzano



La estimable esposa: Micaela García



///

4

San Cristóbal, enero 30 de 1898
Señor Coronel Don Pedro Muñoz Campuzano
México

Mi querido Coronel:

Quién sabe si con la presente pueda ocasionar a usted alguna molestia, pero Dios sabe que no es mi ánimo, ni lo ha sido jamás, proporcionarle una nimia contrariedad; mas si tal hubiere, sírvase dispensármela, acorde al grande cariño que siempre le profeso.

Llevo algún tiempo de relaciones amorosas con su hijita Cristina, a quien amo y por quien soy correspondido.

Tiempo atrás quise haber contado con la voluntad de usted y la de su estimable esposa, para comunicarles a la par, mi resolución de tomar estado, y quise haberlo hecho verbalmente, pero pensé en aquel entonces que era un tanto prematuro.

Hoy por la circunstancia de mis negocios, casi en curso normal, así como por el tiempo transcurrido, me atrevo a hacerlo con la esperanza de encontrar su voluntad nunca desmentida para mí, y la que importará mi felicidad al porvenir.

Usted que me conoce sabrá estimar si soy acreedor a tanta dicha, y si seré capaz de hacer la felicidad de su querida y adorable Cristina. Si su anuencia paternal (tan indispensable en este caso) me es favorable como lo espero, mucho le he de estimar su respuesta, que en todo caso espero siempre por correo.

Hasta el mes de marzo o abril será mi regreso a esa, y entonces tendré el gusto de saludarlo personalmente. Entretanto y esperando su respuesta, me es grato repetirme como siempre a las órdenes de usted.

Su afmo. amigo que lo quiere:
Diego Barrena

Por este mismo correo escribo a Miquita, en el mismo sentido.


5

En el amor:
Se resuelven los apenados.
No hay tesis ni praxis razonables.
No hay inquietud mayor que la del hambre;
sólo confianza (y leyes gravitacionales).



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miércoles, 12 de enero de 2011

Cruce de caminos 13/n

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1.

"NO PASAR.
¡A la mierda!,
dijeron las oscuras golondrinas
sobrevolando raudas como avionetas."

Manolo García

2.

Por lo general, la ciencia matemática y la lógica incierta de los números no se me dan. El ahorro, por lo general, así, incisivo “por lo general”, nomás, no sé, se me escabulle cuando estoy más cerca de, digamos, conceptualizarlo / risas /.

Y es que en su séptima definición (tratado antropológico), el DRAE define ahorrar como: “quitarse del cuerpo una prenda de vestir”. Entiendo: previo al amor, el ahorro. Ni de esas nos salvamos. Con obviedades tales, lo permisivo en la acción de desnudar recae directamente en nuestra cuenta bancaria. Lógica incierta, mal de muchos: colchones (por donde los queramos ver) vacíos.

3.

El campo de flores que habito cierra su puerta principal a las siete. De allí para adentro, de la puerta y de las siete, suceden hileras negras de hormigas con hojitas mordidas a cuestas. Se bifurcan sabiamente en tres o cinco o nueve frentes y cada batallón es liderado por la más veloz o por la que tiene más patas.

Se les oye crujir entre paredes pasadas las diez: es concentrarse en eso o escuchar otras rutinas sexuales, o poner atención en el tímido cric crac de la secadora del vecino a punto de las doce, o imaginarse grillos que devoran hormigas aleteando gustosos patio abajo, al interior de las selvas.

Sobre la madrugada, alguna maravilla ganará entre dichas eufonías, quizá nuestros ronquidos. A las siete, se abrirá la puerta principal del campo de batalla en el que vivo.

4.

¡Pinches viejas: ridículas!, me dijo (así con dos puntos y esmero enfático, producto de su ingobernabilidad etílica). ¡Pinches viejas ridículas, me cai!, tuvo que acentuar su frustración y misoginia no sólo desde el ámbito reflexivo sino a través del callejero argot que retumbaba en la barra.

¡Es que no mames!, gritó extinguiendo su mirada sobre el vaso con leche que yo intentaba beberme plácido y feliz. ¡Son chingaderas!, golpeó fuertemente con la palma de una de sus manos sobre el cristal reforzado, protector de “chingaderas” con eco en la habitación ahumada por tabaco. ¡Son chingaderas Medrano!

A estas alturas del monólogo, la alusión franca, directa y potente hacia mi padre, resquebrajó mis miedos a acabarme las galletas que acompañaban mi merienda antes de terminarme el vaso: o había descubierto un bazar de chingaderas con mi apellido, o (falto en comas) se dirigía a mí, de modos grotescos.

La neta, sí; contesté sopeando la penúltima Chokis. ¡Tú eres puro pendejo!, me intrigó la sintaxis de su insulto: la estupidez en estado nítido, puro, inalterado. Qué quieres que te diga, güey; le sorbí entre dientes disfrutando el frescor de la leche en mis encías. ¡’póyame!

(Silencio de atardecer en internado con huérfanos cenando:
pasan volando oscuras golondrinas.)

¡Préstame varo!

Luego miró a su barriga y se quedó dormido. Yo lavé con lentitud mi vaso y plato y los puse a secar en… ese utensilio que usan para secar los vasos y los platos. Luego me dirigí despacio a su ancho cuerpo y le pinté bigotes y anteojos con un plumín de aceite que siempre guardo.

Salí del sitio, plácido y feliz, eructando leche con galletas, y contando el dinero que le había quitado. Pinches viejas: ridículas; lo que hacen por divorciarse.



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Hormigas podadoras: Bence Mate.

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domingo, 9 de enero de 2011

Inventores de palabras

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El español, a pie.

Quienes dicten que los idiomas no deben evolucionar, involucionados. O, peor aún, cuadriculadamente paradigmáticos. O, mejor aún, defensores acérrimos de la belleza caligráfica que toda lengua escrita posee. Es decir, kukluxklanes inefables contra los inventores de palabras, contra los correctores de estilo y contra los bohemios que discuten apasionadamente largas horas sobre el adecuado grafismo de los nobles códigos que se conjugan en lo que hoy conocemos como lenguaje.

Las ideas que hoy miro desconfiado son imprecisas, quizá, en su concepción más primigenia. De cualquier forma, no estamos (usted y yo) inmersos en estas líneas sólo por capricho del destino. El destino no existe. Fuerza en las palabras, aplastante y poco jerárquica cuando cae en manos equivocadas. ¿Las mías son manos equivocadas?, dígamelo luego de leerme. Y cuando digo leerme, me refiero, por supuesto, a malinterpretarme, a adoptarme como dogma o a querer hacer jugo de letras con lo expuesto aquí.

Lo expuesto aquí es la lucidez gráfica de cada palabra escrita, no el por qué de sus funciones ni la cuna de la que todas provienen. Latín para seminaristas, español (del bueno y crudo español que escribimos y olemos) para la gente de a pie. Pa’ usté y pa’ mí, para el mexicano, o colombiano, o argentino, o filipino criollo, o cubano, ibérico o peruano. Español a caballo para el ciudadano que, sin ser un entendido, lo utiliza en defensa propia. Póngale usted sus costumbres al español mestizo y maltrecho y maldecido.

El español, de boca en boca

El Diccionario Panhispánico de Dudas es, tras todos los días y sin mucho sentido, cada vez más gordo. Las razones, más allá de la obviedad, nos significan múltiples apropiaciones de la lengua en función de sus usos y costumbres.

Un chicano gasta diariamente un aproximado de 15 nuevos spanglishismos en su búsqueda por una identidad colectiva y acentuada en sus características únicas. El graffitero rudimentario inventa tags que hoy figuran en tumbaburros alternativos lanzados por editoriales de prestigio desconocido. Un twittero economiza el lenguaje para reírse a carcajadas (y profusamente) sobre un tema mórbido por extraño: WTF! LOL! (8).

Los ejemplos, como vastos, son irrisorios o interesantes o especiales o innecesarios. La necesidad de revolucionar las formas, los pasajes y el imaginario colectivo en función del idioma, fue, es y será imperante, obligatoria, libre.

Visto lo visto, por si usted es de los que imagina visualmente lo que lee; dicho lo dicho, por si es de los que no, me parecen absurdas, sin dejar atrás lo confusas, las múltiples reformas que la Real Academia de la Lengua, sabedora de lo anterior, se empeña en marcar “a pies juntillas”; por qué la insistencia en acentuar los errores habituales de los usos lingüísticos en vez de agruparlos en funciones, permitir novedades, provocar nuevos “decires”, satisfacer a los clientes, seducir a los nuevos hablantes.

El español, en medio

Tranquilicémonos: vamos por mal camino con tanta demagogia. Calma, las verdades a medias no llegan a mentiras. Despacio, yo no entiendo gran cosa de los paradigmas. Lo mejor será pasear al español por los medios de comunicación y dejarse seducir por cada asesinato diario que correctores de estilo, editores, reporteros, amigos todos, cometemos sin misericordia con el único objetivo de ajustar textos a plantillas prediseñadas; ejemplo: si “extraterrestre” es vocablo lon-gi-tu-di-nal-men-te largo, utilizamos alien: gusta y regusta por aquello de nuestra dilección por lo extranjero.

Hace algunas tardes, conversando entre amigos del gremio, trataba de dilucidar en mis fondos alguna línea directriz sobre esto que ahora usted, colmado de paciencia, lee (línea que, al parecer, curveé demasiado casi hasta convertirla en círculo).
Hablamos, no sé, del periodismo de antaño, que educaba o malcriaba a sus lectores, del periodismo moderno, que invita a la reflexión sobre fotografías explícitas o (explícitamente) trae consigo alguna reflexión comprada y, del periodismo futurista, digital, virtual, emancipado, el que organizan indígenas en su lengua madre para no ser reducidos a “páginas no encontradas por el servidor” a causa de alguna afrenta contestataria.

Lo que quiera usted, o yo, o ellos: no estamos aquí para revelar los secretos místicos del acontecer cotidiano ni para instruir sobre tildes diacríticas o diptongos. Sólo (tildado) estamos para no sentirnos tan solos (sin tilde).
Abramos la discusión y cerremos la mente al cambio, o al revés o whatever you want o QSLQDQ o larga vida al español y muerte lenta a lo estatuario, a lo siempre vigente, al castellano inamovible de sus formas.

Entonces, cómo le hacemos: ¿saltamos la valla?





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