Mostrando las entradas con la etiqueta frank. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta frank. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de septiembre de 2012

De miedos y espagueti

< Frank revisa las frustraciones





...Julia le dijo a Abner que le prestara el libro ése que tiene con las montañas más altas del mundo y Abner no quiso que porque era muy caro y era regalo de su má y Julia se emputó y le dijo que ya querría otra cosa ¡y que entonces se iba a chingar! / pues / ... / ... / qué / pues a veces así pasa ¿no? Le dije sin mucho afán en su conversación; eran las 10:45 de una noche agitada por la entrega de resultados en la empresa y yo debía cotejar los gastos excedentes en el año pues es el tipo de cosas en las que / 

¡y que agarra el Abner y se levanta todo encabronado!, ya ves que es grandote ese güey y "pinche puta, tú no sabes lo que hablas y vete a la verga y si no quieres ser mi amiga, vete a la verga" / baja la voz, Franki, estoy chambeando; y bajó la voz, en efecto, comenzó a hablar en secreto / ...y Julia tenía un amigo ahí cerca de donde estábamos y que entra el güey y se le va a los madrazos y yo me salí en chinga / ... / ... y ya nada más vi que el Abner se iba al baño todo madreado y llorando / ...  / ... / ¿sí? / y ya después me vine para la casa 

/ ... / ... / 'pérame / sí  / ... / ... / ... / ¿ya? / no, espérame tantito / ... / ... / ¿puedo ver la tele un rato? / sí, mascullé abstraído / ... / ... / es que hay un programa donde unos vatos estafan a otros güeyes así con madres viejas /... / ... / "¿vatos?" / voy a ver eso / sí, Frank, 'orita acabo. 

Se alejó de mi espacio y prendió el televisor a un volumen tan alto que sería capaz de romper cristales reforzados: ¡bájale Frank, no mames, estoy trabajando! Y a gritos respondió / ¡Esta rola me gusta... y la vieja también! / Por instinto me levanté del escritorio y me acerqué hasta donde estaba, lo tomé del brazo: ¿¡Le bajas güey?!, ¡¿le bajas puto?!, lo zarandeé dos o tres veces, ¡le bajas ahorita mismo cabrón!, ¡bájale cabrón!... ¡bájale más, güey!... ¿ya?, ¿ya cabrón?, ¡así le dejas güey, estoy chambeando, puta madre, ya te había dicho! / Y Frank lloró: ¡chinga tu madre pinche puto! / vete a la verga Frank; sollozaba / ...eres bien puta culero / ¡vete a la verga Frank, a tu puto cuarto de una vez! / ¡chinga tu madre! / ¡qué te pasa, qué tienes! / ¡eres... bien culero! / ¡qué tienes güey! / ¡eres un culero! / qué tienes / 

Julia... me gusta; se sonaba los mocos / ¿quién es Julia? / la vieja que te decía / ¿la del libro? / ... / Frank: ¿la del libro? / sí... me gusta mucho; se le notaba apenado, compungido por mis sacudidas / ¿y? / anda con otro güey / pues debe haber otras chavas en tu escuela que anden solas / no / cómo no / no / ¿y tú le gustas? / no / cómo sabes / porque... me dijo el  Abner / su puta nombre; y ese güey cómo sabe / porque ese quiere con ella también / ¡a la madre Frank!, pues... no sé... y qué pasó con la de natación / 

quería que fuéramos a bailar / ¿y luego?, yo te dije que te llevaba / no me gusta bailar / ¡pero si nunca bailas güey, no le hagas a la mamada! / ¡no me gusta bailar! / oquei... pues... ya encontrarás  alguien que ande sola y quiera salir contigo a tomar un helado o una madre así / pero ella me gusta / por eso Frank, pero no siempre se puede ¿está bien? / ... / ... o sea, sí se puede pero... a veces... no / 

... y el güey con el que anda está bien culero / me reí soltándome un poco; ¿cómo es? / es así como un pinche mono, todo negro y así con la espalda como rara / volví a reír; no seas racista Frank / qué / pues así; que le dices mono al güey y negro / pues así es / 

mira: mañana vamos un rato al café de Daniela / no me cae bien, también es bien culera / no es culera, y además tiene amigas bien bonitas que luego llegan ahí y puedes conocerlas / no / por qué no / porque no / ... / ... / ... / ... / 

... ¿tienes hambre?; se encogió de hombros; güey, sí tienes hambre, no te hagas / un poco / ¿espagueti? / pu's ora / ¡ora!

///

Te vas a enterar by Wyoming, Segura y Carbonell on Grooveshark

La ilustración es de Mónica Moreno

>

lunes, 6 de junio de 2011

Los malos hábitos de la impotencia

<



Es como quitarle un caramelo a un niño, dijo. Es como, es más, es como sentir, paladear, intuir, cómo sería quitarle el caramelo a un niño. ¿Entiendes? Es la acción de pensamiento, no la acción ensimismada en movimientos corporales, arrebatados, inusitados de quitar, propiamente, robar, un caramelo de la boca de un niño, aunque, la… acción, quiero decir, la magia oculta en la mirada del infante, o su posterior reacción al atraco sea más bien… llorosa. ¿Entiendes? Porque no hay que hacer el cuento largo; o decides convertirte en monstruo o reinventas las pautas de tu comportamiento hacia los niños. Y los niños no van a cambiar nada de su esencia por ti, ni van a dejar de comer dulces, ni te van a tener miedo si te vuelven a ver; no les provocará tu presencia la más mínima noción de espanto. Es más, tarde o temprano, los niños te harán sonreír tanto que querrás dos, con sus mochilas cuadradas en las espaldas, uniforme azul, loncheras de Micky y barra nutritiva de linaza y almendras. Dos niños bien peinados, sonrientes, indiscretos, con caídas múltiples por los céspedes urbanos y con un San Bernardo maravilloso que ande a galope con ellos doquiera se escondan. Dos niños felices. Y habrá, por supuesto, tendrás, que quitarles caramelos de vez en cuando, y sentir remordimientos por los gritos y dar las bendiciones en litera y planchar/almidonar/resplandecer la ropa de los actos cívicos. Así que mejor no te metas; ya tendrás tiempo para soñar con niños, dijo, o para criarlos si te descuidas, o para darlos en adopción y mirar los miércoles, de lejos, a través de un enrejado permanente, la forma en la que crecen, se suben a los árboles, descubren, entristecen.

¡Qué mamón te has puesto Frank! / Me soñé padre de mellizos, qué quieres / No son tan malos, chico; míranos / Tú estás joven y nunca entiendes / ¡Te llevo diez minutos! / Pero estás joven de acá arriba / … / Te hace falta una novia / Y a ti kilos de menos / Pendejo / ¿Tú crees? / Creo que te hace falta una novia / O coger, más bien / ¡Frank! / Qué / ¿Y tener novia no es garantía de lo segundo? / Uno nunca sabe / Si eliges bien es garantía / ¿Me vas a dar a mí clasesitas de amante? / A güevo / Si ni siquiera puedes decir “coger” sin ponerte rojo; puto: coger, coger, coger, desenfrenadamente coger, ¡y después seguir cogiendo! / ¡Frank! / Qué / Por qué te encabronas / Soñé que era padre de mellizos y que mi novia se había largado contigo / Cuál novia, de qué hablas güey / No te hagas pendejo / Si tú no tienes novia, güey / Deja de decirme güey, me caga que me digas güey, me recaga / … / … / … / … / Güey / Vete a la mierda / Frank, ya, no mames, qué te pasa / Tú eres el que va a tener niños, güey, no yo / No mames Frank / Yo no voy a poder tener hijos nunca / No lo sabes / Tú lo sabes, yo sé que tú sabes, te han dicho / Frank, qué pedo, faltan… ¡años! / Años para que tus hijos crezcan y los míos no nazcan / … / ¿Lo ves?, lo sabes / Pero habrá otras cosas / Qué pendejo, nunca entiendes / Serás un tío chingón / No me chingues / Frank, nunca habías pensado estas madres, por qué te martirizas / Tus güevos y tus pinches palabritas / Frank / Qué / … / Qué / Nada.



>

miércoles, 2 de marzo de 2011

Caprichitos del agua

< Para Pony, sus sandwiches de mostaza y la onda



A Frank le interesa estimular ambos hemisferios de su cerebro estrecho. Piensa, al fin y al cabo, ser humano, que las matemáticas le asientan bien mientras cocina, así que dispuesto o mejor aún, presto, pone a calentar el agua de los fusilis y se apoltrona en el sillón de mimbre.

Se acerca un lápiz para practicar divisiones mientras llega el primer hervor y da tan duro con la hoja reciclada que (casi cual rito) rompe la punta de granito y con paciencia se dirige a un escritorio de donde toma un sacapuntas verde; lo mete bien al centro del Mirado firme y lo apalanca en su base; de allí, la magia: hacer viruta en espiral con la madera restante.

Luego desprende el excedente y salerosamente (mientras ríe disimulado) coloca los restos de pino en una cajita japonesa que una mañana de primavera temprana le regalara la chica aquella de tímidos mirares y soluciones sencillas, de la que Frankie, ¡cómo no!, se enamoraría más tarde; pero de eso, nos ocuparemos otra noche.

El amor no le duró lo suficiente al pobre, y antes de que el tenedor trincara al dente sobre la pasta acalorada, Frank dudó si la mitad de dos, más dos, era tres o sólo dos.

Cuando abrí la puerta y coloqué mecánicamente las llaves sobre el recuerdito aquel de Montreal, el sinvergüenza me gritó desde el sillón: ¡mitad de dos, más dos! / con coma o sin coma / ¡mitad de dos más dos! / ¡cambiaste la entonación, Frankie boy!; con coma todo cambia (enfaticé) / no te entiendo / con coma es… dos… ¡tres!, tres quise decir / dijiste “dos” primero / la segunda respuesta es la que cuenta, siempre, ley de vida / … mamón / ¡qué!; sin coma es dos: mitad de (dos + dos, cuatro) igual a dos, güey / mamón / con coma es tres; mitad de dos (uno) coma, más dos, tres; a güevo / ¡mocos! / qué groserito te has vuelto, cabrón / … / y qué jais, ¿ya estuvo la pasta secreta?, tengo un chingo de hambre / no hierve el puto agua y lleva un madrero ahí / ¡ay cabrón!, grosero pero bien hablado: “el puto agua” y no chingaderas / no hierve esa madre / ¿te cae?

En efecto: el agua, cansada del dilema numérico y las picardías, púsose en huelga de hervor. Ni un miserable borbotoncito que indicara jaleo y calor molecular. Nada.

Ah chingá (dije yo preocupado) / qué / está raro ¿no? / qué / el agua, güey, qué va a ser / te digo / … chale / … / ¿y si le hablamos a la jefa? / no mames, nos va a mentar la madre / por qué güey, si esta madre no hierve / y qué le decimos / pues eso / cómo eso / pues sí pendejo, que el agua no hierve / nos va a decir que prendamos la estufa / no sea mamón (zape) / ¡ora puto, me dolió! / ya, güey, ‘pérate, no mames, debe haber una explicación científica / … / bájate el tomo I de la Enciclopedia del Saber / ¡no mames, qué güeva, ve tú! / quién quería tragar espagueti / fusili, pendejo / pu’s eso, ‘ora, ya vas, deja checo otras madres aquí a ver si acaso / güevón / ¡Ya pinche Frank, no mames, de veras, cómo la haces de pedo! / ya voy, cabrón /… / puto humor.

“Cuando decimos que el agua hierve a 100 ºC, no está completa esta afirmación amiguitos, faltaría aclarar que esto es a nivel del mar o bien, como dicen los físicos, a condiciones normales de presión y temperatura”.

¡Puta madre!, a cuántos metros estamos aquí, güey / sepa la chingada / no, pu’s ya valimos madre / ¡súbele a la lumbre! / se va a quemar la pasta / sí cierto / te digo / sí / ya valimos madre, Frankie / ¿y ‘ora? / no sé; déjame pensar / … / … / … / … / … / … / … / … / Entonces qué plan / … / … / … / Buci / ¡Qué quieres, cabrón! / Qué hacemos, güey / No sé… comernos esta madre así / ¿cruda? / pues no ha de estar tan culera con la salsa / no hubo jitomates / no mames / sí cabrón; no se puso la ‘ñora de la esquina / ¡verga!

(Plum)

¿Viste eso güey? / qué / ¡una burbujita, güey! / ¿neto? / sí, cabrón, hizo así (y dibujó una fina pompa con sus manos para reventarla después en el aire al tiempo que decía:)¡plum!

(Plum, plum… blop)

¡No mames, qué pedo Frank! (alcé la voz con alegría) / ¡ya estuvo pinche Buci! / ¡a güevo! / estaba encabronada el agua, hermano / ¡‘orita vengo Frankie Boy, no me la descuides! / ¡dónde vas!, ¿y si esta madre se chinga? / ...

(Blop, blop, plum, blop, PLUM, plum, BLOP, plum: y sonreímos aliviados)

Tú tranquilo, voy en chinga por una cajita de salsa de jitomate al súper / ¡Ya hablaste, tigre!





Boiling: 28 Geothermal
Ilustración: Outkettle designs

>

lunes, 6 de septiembre de 2010

Anémona

<



Difícilmente bailo. Frank se mueve cual obscura divinidad de oriente y yo me izquierdo o me enderezo de reveses; no bailo entonces. Lo considero... digamos burdo, espontáneo, obsoleto eternamente y cercano al sinsentido. Por qué, dígame usted, por ejemplo: bailar, si a la mano se tiene la cintura ardiente o la copa y puro o el atardecer que siempre espera, la noche con velas y camas y saliva y mentiras y… ¡látigos! No quiero tampoco establecer erróneamente que mi desazón por la danza provenga únicamente de mi afección por otros placeres mundanos, pero en algo ayudan los alardes de buen amante.

Frank, el caballero, y sin embargo embriagador de damas inquietas, gana (por Dios lo juro) concursos de salsa y hace un robot mucho mejor, mil veces, que los mismos engendros de Asimov. No hay cordura que le valga más que una pista caliente con luces redondas y palpitantes. Pareciera que un resorte, una corazonada enferma, le dictara a gritos cómo y cuándo moverse y detenerse, contonearse y guiñar, bajar el sombrero, saludar, girar a medias, agacharse, proferir felicidad y cultura ante los ojos atónitos de quien sentado espera, fumando, como ese tango.

1997. Mayo u octubre. Frank terminó los fideos en frío que preparé casi como los gatos comen: con más energía que encanto, pongámoslo así; entonces, sacudiendo su cabello siempre a corte militar, se subió a la eterna silla azul, tenedor en mano, y declamó, cantando desafinado, arrebatado en risa:

“El fideo ondula en la sopa y rebosa la cuchara reflejada.
Es hermoso en su ínfima existencia de gusano comestible.
Tiene la figura breve que lo distingue de parientes transalpinos
y una ductilidad que lo hace inaprensible”.

Quedéme vago.

… / ¡Te gustó! / No; realmente no / Només Ploraria / Qué es eso / ¡El autor!, ¡qué va a ser eso!, Només Ploraria, barcelonés, ilustrador y poeta de la blogósfera / qué es la blogósfera, Frank / el nido de ratas que escribe cualquier cosa que se le venga en mente, ¡y anónimos los cabrones! / Blogués… / ¡Blogósfera, bruto! Voy a hacerme un blog, Juan Carlos. Lo tengo, desde ayer, muy claro / ¿Ayer? / Conocí a una chica en mis clases de tango / ¿Desde cuándo tomas tango? / Desde que tengo dinero / Frank, quién te paga esas clases / Desde que estamos aquí me ahorro lo que me das y ayer pude pagarme mis primeras cinco lecciones / ¿Y la chica? / Alímola / Nadie se llama así / Ella: Alímola, Anémona, me gusta / Te miente, Frank, ¿te acuerdas de Clara? / Alímola es portuguesa y canta también, me enamoré, le llamaré para que venga por mí, tiene una Vespa rosada; fascinante mujer, francamente / Francamente, Frank, creo que ya enloqueciste, al final es así; lo dicen los doctores / El destino es irreparable / Es irrisorio, Franky / (Se sentó, dejó suavemente el tenedor sobre su plato) Es la única forma de sabernos amados u odiados / No te entiendo / Dios nos pone las claves / ¡Es el colmo!, ¡y encima qué estás leyendo! / Blogs de Barcelona / … / Y de Venezuela, y argentinos algunos; hay uno que es más que bueno: “suicidiario”, fabuloso, el tipo que escribe nos muestra recetas comprobadas para quitarse la vida en menos de un minuto / Lávate los dientes ya, tengo que irme de vuelta al trabajo / Ayer “subió” un textito sobre atragantamientos con vainilla en vara / ¿Viste mis llaves? / Deja que te lo lea y nos vamos…



///

El extracto de Le fideo pertenece a Només Ploraria.
La foto es de marca.com, estropeada adrede.
No existe ningún blog llamado "suicidiario".

>

sábado, 31 de julio de 2010

Capicúa

< Para Montaña



Todo se le olvida a Frank. Si tiene sed camina a la cocina, abre el refri, se hace un sándwich. Puede pasarse toda la noche soñando verdes islas y al día siguiente no bañarse. La otra tarde, qué curioso, me preguntó con desgano si quería jugar Atari; hicimos palomitas sin grasa y nos sentamos en la alfombra persa de la abuela: conectamos los controles, metimos a empujones el cartucho y la tele no prendió jamás, “no ha vuelto la luz” me dijo, y se quedó dormido.

Se le olvidan las cosas, qué sé yo. Podría ser amnesia, falta de concentración, malas vitaminas, poca leche, desvelo, nostalgia. Quizá Frank tiene el síndrome de la nostalgia eterna. O de la tristeza. Puede que el olvido surja del recuerdo, quiero decir, de la aglomeración circunstancial de pensamientos aterrizados en… ¡nada! Seguro que algo así le ocurre. No es posible que se mire en el espejo queriendo rasurarse mientras pone dentífrico en su cepillo. ¡No hay método que siga! La sinrazón, tal vez. El despropósito. ¡Eso es! Desidia. “No hago nada pero me entretengo en pensarlo”. ¡Lo tengo!

2002. Frank tuvo que quedarse en casa por aquello del resfriado y los demás nos fuimos de farra a un bar en la playa. De vuelta, lo encontré en la terraza viendo estrellas. Qué miras Frank / la vía láctea / y cómo es / enoooorme / cuántas estrellas tendrá / más de 400 millones / cómo sabes eso, Frank / Google / ¿te acuerdas del telescopio de papá? / ya no sirve / claro que sirve, ayer lo compusimos, ¿no te acuerdas? / para hoy no sirve, está nublado el cielo / ¡por eso mismo, Frank!, qué veías entonces / el cielo / nublado / la vía láctea / con el cielo nublado / pensaba en la vía láctea detrás del cielo / … / debe ser inmenso, infinito ¿no? / sí, debe ser.

Miramos las no-estrellas cinco minutos, diez. Cantaron cigarras. “Tienes frío” me dijo / Tengo sueño / y frío / sueño, Frank, sueño; no frío, ¡sueño! / por qué repites las cosas / porque así debe ser para que entiendas / entiendo que tengas sueño, es de madrugada / es invierno, Frank; me muero de frío…





Vitral e izote: Ixhuacán de los Reyes

>