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domingo, 5 de mayo de 2013

Lío de faldas



Play & read!


Cuando cierro los ojos para ver, oír y oler un país que he visitado, experimento una inquietud y una alegría semejantes a las que me reportarían el regreso de un ser querido.

(...) tampoco me alimento de recuerdos abstractos y si esperara de mi espíritu que me librase del sinnúmero de mis vagas alegrías físicas con un solo y puro pensamiento, moriría de hambre.

Cuando cierro los ojos para gozar de nuevo de un país que he visitado, son mis cinco sentidos,
estos cinco tentáculos de mi cuerpo, con sus bocas ávidas, los que me empujan para traérmelo.

Colores, frutas, mujeres... perfumes de jardines, olores de callejuelas sucias y de sudor, infinitas extensiones de nieve iluminadas por relámpagos azules... playas ardientes y ondulantes que se agitan al sol... lloros, gritos, danzas, cantos y lejanos cascabeles de troikas...

Existió un tiempo, en mi primera juventud, en que intenté hacer ascética mi insaciable alma, alimentándola de abstracciones. 


Pensaba que el cuerpo no es más que un criado cuyo deber es el de recoger las materias primas y verterlas en el laboratorio del alma, para que allí se transformen en ideas. 

Extracto de Japón, por Nikos Kazantzakis











/ Fotos del peatón en Pedro Escobedo, Querétaro
durante el Festival de Danza para adultos mayores /


(Para una mejor visualización, 
dé un clic sobre cualquier fotografía 
y desplácese sobre la barra de imágenes)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Por aquí pasa un río

Título original de Ángel González






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Por Aqui Pasa Un Rio by Pedro Guerra on Grooveshark


viernes, 13 de julio de 2012

Lo esporádico


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Son antenas extensibles mis nervios creativos. 
Vacuas naturalezas de lo esporádico.
Electricidad sin cobre.


Lo asiento (sin cautela) ante el ostracismo que cada mañana me escupe en la cara este rincón virtual al que disciplinado vuelvo y devuelvo. Ególatra, soy quien más me consumo: sólo así disipo interrogantes de calidad, mediocridad, indiferencia, fragilidad...


¡Qué pesadas las letras, 
qué lentas las miradas cuando no hay nada que decir!



Q u é  p a r s i m o n i a   
                            d  e    a  r  r  a  s  t  r  e  
                                                        p o r  e l  t e c l a d o.



Por ahora, hay pocos pasatiempos mejores 
que esperar la lluvia y seguir a la deriva.


She's That Kind of Mystery by Bill Morrissey on Grooveshark


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La foto es un cielo veracruzano de julio, 
sobre-expuesto a través de un filtro casero de celofán azul. 

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viernes, 30 de marzo de 2012

Azúcar al café

< Para mis padres, sin su permiso, durante un aletargado brindis a su vida luego de una visita a su álbum de fotos, sonrisa en mano



I.

Cris ya trataba de andar al año de nacida; Carlos, su hermano mayor, vigilaba atento los asincrónicos pasos de su enana / A su madre, Josefina, siempre le gustó tener el jardín pletórico en rosas; su padre le contaba fábulas, mientras la mecía en sus brazos / Cristi se pronunciaba ensimismada, como tratando de llegar a una meta desconocida / Al crecer, gota a gota, discurrieron apacibles las tardes en La Marquesa / Llegó a la Facultad de Medicina y fue feliz, estuvo plena / Aparentaba estudiar en su jardín, o dando vueltas en el patio; el sol a la espalda, la libreta derramada en apuntes anatómicos / Jamás concursó para reina de belleza / No había espacio en su mente para pensar en otras cosas; ¿en qué "otras cosas"? / Luego de pisar Alemania volvió a México; se vistió de novia en la cabaña de Luis Arcaraz / Ha vivido gran parte de su vida cercana al mar...

A Pepe le gustaban los caballitos de cartón / Era un niño aplicado en los salones, el más / Daba la pinta incluso de llevar la medicina plasmada en sus ojos / Antes, fue marinero de agua dulce / Su gran pasión: el mar / Su caminar, el de Charles Atlas / Un dandy / Un doctor en pleno dominio de sus territorios / Tenía una "silla del tormento" en su consultorio donde, a la espera de pacientes, leía, impaciente / Amó la playa de Chachalacas; allí duerme eterno en su mar profundo / Cientos de loros verdes atravesaron veloces por su cabeza; ¿qué pensamientos le rondaban a Pepe? / Dicen los que le conocieron que uno recurrente era su cepillo de dientes: ¿lo habrá puesto Cris en el neceser? / "¡Cris!, ¿trajiste mi cepillo de dientes?", preguntaba en los aviones...

II.

Pepe, arrebatador, cortejó a Cris durante un año / La doctora no podía desaprovechar esa larga espera / Finalmente, los dos médicos sabían que "para pesarse e inyectarse, había que descalzarse" / Y el tiempo seguía su curso sin esperarlos / Así, ante testigos, José firmó su "sentencia de muerte" acompañado de la sonrisa precavida de Cristina / Fueron años de cuhi-cuchi a granel / Fueron años de Madrid y Paris y Lisboa y Londres y Bruselas / Años de playas mexicanas, conventos, museos y comilonas / ¡Quién dijo miedo, señores! / Fueron años de formar una familia / Años y cuatro hijos varones / Años sin negar el origen de sus parroquias / Años de tequilas, rones, corazones, vidas más sabrosas / Años de alegre construcción académica / Kilos de flores por doquier, siempre / Años que se acaban / y Cris escuchando ahora una canción que jamás hicieron suya.

Play!

azucar al cafe by Manuel Garcia on Grooveshark

I.























"...y pensé en tu rostro mientras me lavé / y te vi de nuevo en el agua que / se fue. / Lluvias van cayendo en torno a ti también / caen como cae azúcar al café"











"...y la tarde fue más clara aún / porque caminé sin rumbo hasta que me encontré / en el puerto. / Y al atardecer creí en el cielo ver / tus ojos"











II.



























"Antes de acostarme y soñar después / contigo, / escribo esta carta y tomo un café / y en su espuma gira lo que no alcancé / a decirte / muy bien"



Cursivas de Manuel García

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(Fragmento de Si existe un placer, 2009)

Circundando el año 2000 entré a la radio por designio de magia y buena estrella. Casi de inmediato hicimos clic, y al contrario de otros medios, este tan vivo, tan humano, tan sencillo, tan demócrata, nunca me incomodó. En esos tiempos grabé mis pininos: unas cápsulas donde yo, por fortuna, no hablaba, y en las que una pareja, entrevistada de forma aislada y a la postre unida en edición análoga, comentaba brevemente algún concepto abstracto (odio, amor, rencor, frustración, euforia, qué se yo).

Acomodando discos me encontré con el piloto de esta serie. Le pedí entonces a mis padres que, como quien no quiere la cosa, charlaran sobre indiferencia. Por destino incierto, papá murió dos años después dejando este legado sonoro para que su voz, ya enferma y gastada, nos hiciera reir/llorar de cuando en vez. Por desgracia, y/o para efectos de presentación, les pedí, lo recuerdo, que cambiaran sus nombres y algunos datos importantes que hacia el final aparecen.

Será que así, de pronto, llega el pasado y te da dos palmaditas en la espalda dejándote aturdido y con ganas de vida y futuro.



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