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martes, 7 de abril de 2015

Esquema provisional de censuras



Te sobreviví a las largas heladas de la adolescencia, a los besos que robaste y te quitaron en las fiestas infantiles. Luego viajamos, cada quien con su entonces cada cual, y en parajes remotos a los ojos de los dos nos llenamos el rostro de aurora sin pensar tanto en el otro.

Entonces, lejos de atavismos, cargados de eclipse y niebla, nos dimos la mano en un diciembre ligero; nos dimos la boca y los vientres, nos dimos la luna y el frío y la danza.

/

Cuando cobré la conciencia que me debían antiguos fantasmas me hice pobre en inconsciencia y dime cuenta enseguida que si quería alcanzar mi plenitud

(PLENITUD: pies en la tierra mojada, alma vuelta papel de colores, mirada boscosa, alegres manos jaraneras, lluvia en la piel cobriza, voz de miel y nuez moscada, ojos anisados, dedos de novia, ombligo de tabaco, etcétera, etcétera, tantísimo de etcétera)

                                      debía escabullirme de cualquier estándar de belleza que antes me haya enunciado como “amante de lo bello”. Pensé: no puedo,  y sucumbí a la llana contemplación de miradas portentosas. Me di a tu forma de ver el mundo. Abandonado en vista, miré a mi alrededor.

/

No hay nada / No hay focos / No hay rastro / No luz / No magma / No cristales ni vendimias ni ventanas / Nada ni habrá / Nada de nada / Nada de viento / Nada de eterno / Nada de bueno / Nada de blanco / Ni negro / Ni mientes / Ni estorbas / Ni huyes / Ni nada.

/

Me estás prohibiendo mi emoción y los asombros, sentencié con voz de trueno. Por ciclos tengo impulsos de ser el árbol y el agua, la caracola anciana donde el mar se reproduce, el pájaro que duerme a las seis de la tarde, el gusano que se esconde del pájaro, la fruta que no cayó del árbol. Pero vuelves, inquirí, robándome todas las ganas de ser el globo que deja escapar el niño envuelto en llanto; logras con tus trucos que ya no quiera parecerme al lobo que patrulla las praderas congeladas hostigando a los bisontes viejos.

Le haces daño a mi sombra de palmera datilera, quitas todo el frío de mis noches estrelladas en el Perito Moreno, te comes la manzana que puse en el camino de los primeros hombres, me robas el abrazo en el que quiero fundirme contigo, dinamitas los montes donde he visto dormir a tantos soles, riegas los árboles de mis caminatas a sabiendas de mi completo disfrute al verlos secos, rompes la soga con la que cada abril comienzo a suicidarme, bebes del agua donde mis salmones nadan a su encuentro con los osos, te vuelves carnaval con las plumas de mis faisanes, declaras sitio inaccesible a los jardines de Aranjuez matando de un soplo el vago recuerdo que sostengo de mi padre y de su mano fuerte como guía.

Si quiero cenarme un pato tú cocinas perdices, si quiero cazar un alce tú me engañas con cualquiera, trazas mis itinerarios para que vaya donde vaya, de ningún lugar me sienta dueño, ningún lugar me haga falta. Eres cada uno de mis espacios. Soy todos tus sitios.

/

Anoche perdí el deseo que tracé con la estrella fugaz de los mediados de agosto.

/


No niego mis miedos, no ensucies los tuyos. No me mojes los cigarros, son los últimos que tengo. No me digas que sí cuando sabes bien que no. No lo sientas. No me perdones. No te distraigas. No te enojes. No jugar en el césped. No molestar: recién casados. No estacionarse. No mientas. No al aumento de la gasolina. No te metas. No te salgas. No te duermas. No desvíes la mirada a los lugares comunes. No queremos pan, queremos educación. No me colmes la paciencia. No te quieras pasar de lista. A mí no me gritas. No me toques. No funciona. No te había visto. No me dio la gana. No sabía. No tengo cambio. No hace frío, no jodas. No lo creo. No sé. No tiene madre. No me gustó. No te lo comas. No va a pasar nada que no queramos los dos. No hay agua. No lo tengo en existencia. No juegues con fuego. No hables con extraños. No controles mis sentidos. No rompas más mi pobre corazón y otros muchos éxitos del verano.




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El esmalte es de Maritza Morillas


lunes, 13 de junio de 2011

Inalcanzables efectos de las curas milenarias

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Quisiera, doctor, poder vaciarme aquí, ante usted, sin muchos tapujos ni esmeros. Las razones son múltiples, señor, para vaciarme, pero los hombres vacíos nunca han estado en los escaparates de las tiendas de moda. Lo vine a ver porque he estado tomando arenillas de veneno y no sé bien si me harán daño. Dice la etiqueta al reverso del envase que no, que no me va a pasar nada si sigo ingiriendo la dosis recomendada, pero aquí entre nos, estoy tomando más de lo que debo. Todo empezó hace un par de noches, cuando me di cuenta, al tratar de alcanzar la mermelada de ciruelas, que estaba allí, diminuto y escondido, un elegante frasquito azul, con la muerte como capa. Dentro, había polvo de colores, muy fino, y de olor sutil parecido al del hinojo. Lo aplané con el meñique, queriendo, sí, sentirlo, y se me ocurrió de pronto, así, sin mucho sentido, darle un lengüetazo al dedo. Nada ocurrió, esa noche dormí soñando con lobos disfrazados de corderos, y yo era uno más en el rebaño hambriento y maldito. No suelo recordar mis sueños, sin embargo, al día siguiente, con esas mañas que uno tiene, irreversibles, de mirarse en un espejo de cuerpo entero para ver si amanecimos completos, (al día siguiente) me di cuenta que dos uñas de mi mano derecha, sangraban. Y no era mi sangre, señor, era de una liebre muerta a la luz de la Luna. No me lavé las manos, así llegué a la cocina y tomé leche fría que escurrió por mis colmillos, y fíjese, fue el néctar más dulce que yo haya bebido antes. Vi el frasco allí, lindo y despreocupado, azul y con muerte, y le metí cuchara, no lo pensé dos veces, esta vez sí burbujeó en mi lengua, se adaptó a mis cuevas, doctor, empezó a moverse adentro, ¡me sacudió tan fuerte que quedé inconsciente!, sólo recuerdo haber volteado los ojos mirando a la buganvilia sonrojada que asomaba su piel por la ventana. Debí despertarme pronto porque la luz era la misma, intensa y poco sosegada luz de la primera mañana del verano. Ayer, luego de batirme a muerte con el polvo policromo, estuve acalorado. Copiosamente sudaba y respiraba de a poco, entrecortado y jadeante, minuciosamente inhalaba el aire que ya no era el mismo, era un cíclico espasmo lento de nitrógeno compacto. Anoche no quise cerrar los ojos por terror a la visión insana. No pude orinar ni comer, y aunque bostezaba con una lentitud pasmosa y sentía los ojos lubricados, no dormí, doctor / Habla usted muy bien, como orador / Doctor, no vine a eso / Perdone, no pude dejar de notarlo / ... / ¿Y hoy? / No sé / ¿Volvió a comer de esas harinas? / No son harinas, son polvos o… arena; parece más bien arena muy fina / Sí / … / ¿Cómo le llegó ese frasco? / Hace… algunos años lo trajo un niño que vendía enredijos de eucalipto… / … / y nada; se lo compré, me gustó. Lo guardé en la alacena, me había olvidado por completo que allí estaba / ¿eucalipto, dice? / Pues sí, creo / Qué más vendía el muchacho / No sé, hierbas, tal vez, frutas, no recuerdo, doctor / Es… me gustaría verlo, el producto, quiero hacerle algunas pruebas / Lo tiré. Vacié el polvo en la tarja y rompí el frasco / … / … / Hay… una… probabilidad, ¿verdad?, de que se trate de… hinojo; usted dice que olía a hinojo / No era hinojo, doctor / Podría ser; estos… niños de por aquí venden una tisana para el mal de amores / ¿Psicotrópica? / Ya le digo, podría ser, si tiene además floripondio y… esto (cómo se llama), y… y anís, floripondio y anís puede causarle algún daño / ¿Y de colores? / Colorante artificial, para que se vea bonito y usted lo adquiera / … / Véalo así, se tomó algo diseñado para remediar los males / De amores / De amores o de lo que sea que tenga / ¿Y la pesadilla? / Eso sí no sé, pruebe una terapia / Menuda ayuda, doc / No me meto en otros campos, usted… tendría que entender; es… celo profesional, supongo / ¿Celo profesional?, vengo aquí, envenenado, y usted me dice que me tomé algo para el mal de amores y que me vaya a una terapia / Así es / ¿Así es?, ¿y como por qué es así? / Yo qué sé, será la… el… libre albedrío para soñar lo que queramos y... eso debe ser/ … / … / Con razón no se mete en otros campos, doctor; con razón no viene nadie a verlo / No me hable así / Ya es tiempo de que alguien le dijera que no sirve usted para nada / Salga de mi consultorio, por favor / ¿Y mis uñas?; cómo me explica lo de la sangre / No sé, salga, por favor / ¿y las burbujas? / Por favor / ¡No sabe usted ni una puta madre! / Váyase. De verdad. Por favor / Tenga el pinche frasquito, aquí se lo dejo para que haga pruebas / ¿No lo había tirado? / Aquí se lo dejo, cabrón / ¿Tiene etiqueta su "remedio casero"?, ¡qué mentiroso! / No pone atención, ¡pendejo! / PORTAZO.



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¡Si el amor luce sus iris,
lanza rayos en la guerra!




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miércoles, 25 de mayo de 2011

Incierto

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Quise, con paralizado empeño, enamorarme siendo aún tan niño. Pretendí conocer mejor a Layla y, tal vez, otorgarme una infancia dotada de hermosura; sin árboles de hule que se iban abajo por causa de raíces manifiestas y poco sibilinas. Crecí por precepto, como sin aspirar al crecimiento. Casi como cualquiera crecí. Layla se fue a Alemania y yo me quedé colgado de una higuera enana sin saber cómo bajar. El sicómoro necio dio tres frutos en veinte cosechas divididas a lo largo de diez años. Se agusanó. Dejó de latirle caldo. Nunca más volvió a bombear la savia hasta la flor. Etcétera. Y lo cortaron entonces: le hicieron tres insignes tajos con un hacha desprendida del mango. Hoy tengo que marchar despacio al tianguis de Tlalnepantla y acercarme, ante el asombro del parroquiano prevenido y dócil, quince higos (sin almíbar que le estorbe al paladar), y abrirlos por el medio y chupar sus filamentos con semillas. Y mojarme en ello los dedos. Y marearme de dulzura. Y ser afable luego con la gente, e ingenioso con las hormigas. Sí, quise, Y

Quise detener las estaciones cuando, a mis trece agostos, llegó la pálida fragancia de una pitahaya lesionada por otras guerreras pitahayas que brincaban en la misma caja. Tuve que amoldarme al verano y esperar sentado para salir al camino e ir al encuentro del siguiente estío. Fue tan parvo el tiempo de lo contento que al volver a probarla a mordidas(en su segundo ciclo de reproducción), y estando ésta obsesivamente partida en níveos medallones con cidra y caramelo, fueron demolidas mis absurdas pretensiones de casar a pitahayas con limones.

Quise, gobierno del destino (no quise, en realidad), tumbarme en el pasto espeso de una pradera llena de caballos salvajes que dormían. Quise, por travesía del azar (quizá quise o fue suerte), atravesar un bosque invadido de relámpagos y abejas y ruidos y ruinas: salí vivo y jovial del tierno esclarecer de las sorpresas cuando te enseñan los dientes. Tuve también, permiso de las circunstancias (que no quise ni quisiera), en las manos arañadas de los años mi tibia mano de niño, manita inconsciente del futuro y predicadora de un pasado espacial, jupiterino, de árboles caídos, cuentas postergadas, novias que partieron, rayos y pomelos / Luego vine a Tierra, y en ella baño a mi sombra.

Lo incierto es detenerse. Acierto fue indagar.



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lunes, 11 de octubre de 2010

Método cuántico - estilístico

< Versión para hogueras



Permanencia: Claustro

Encierro: (...) Tormenta

Grises: "De tenue lumbre"

Bonfire: Tú

Cielo: Tú

Mmm: Piénsale

Árnica: ¿No te digo?

Qué (qué me dices): ¡Árnica, tú!; quién más si no tú

¡Está bien!; estaca: Malvavisco *

¿…?: Era eso o tú

Monótono: Yo

Sí: A ti, por supuesto

Ya sé; clavo: Señal

¿Divina?: Ya sabes

¿Yo?: El tú verdadero

Coqueta: Lo dices mejor que yo

Paz: Inercia

¡Pas!: Onomatopeya sesentera

Tonto: Tontísimo

(...) ¿Tacos?: ¡Ya estás!



* La débil asociación sináptica entre malvaviscos y estacas fue fruto de un campamento, hace muchos años ya, en el que (llevados todos por el fuego hipnótico y cual primigenios seres) algunos colegas y yo destruimos, ocio insensato, el rústico basamento de nuestra morada artificial.



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jueves, 29 de julio de 2010

Yo, polvo

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Play!, de favor.



Cosí esta luz a mis ojos, allí se quedó burbujeante; pura presión explotando en mis cuencas: expresión. Así me parece el reflejo, las sombras proyectadas. Puedo andar despacio en una calle mirando con interés la luz sobre cada objeto. Si el árbol se plasma en la cantera de iglesias, qué bien, sonrío; si disminuye en intensidad, entonces miro al árbol, cada rama, pájaros furiosos, y sonrío. O no, me quedo callado y miro. Solo. Limpio. El aire que respiro es una sombra más de lo que soy.

De pequeño me gustaba tumbarme en la madera del piso y acariciar las duelas con sol que ofrecían las tardes de diciembre. O ver el polvo suspendido, manotear despacio, revolver, y con la mirada seguir el camino de los corpúsculos; lo pequeño iluminado, lo diáfanamente convertido. Y en el “yo, polvo” olvidarme, por un momento inquietante, de todas mis alergias y no-puedos.

Quizá por ello estudio con diafragma la existencia, por detenerme. O, concluyente, afirmo que el universo (cada nébula envolvente) no cabe ni en memoria ni en instante sino en luz. Y entiendo todo, ¡gracia de Dios!, entiendo rotación y traslación, ciclos lunares, agricultura, guerra, asteroides, cocina, computación e inglés. Entiendo, al fin, cultura.

Pienso, quiero decir, me estimulo, pues: a ver, ¿por qué entonces no puedo describir ya nada? ¿Qué perdí y en dónde para no ser capaz hoy día de pronunciar palabras idiotas? ¡Cuánto de descubrimiento, praxis, teorema, fundamento, ley, medicina cohabita aquí a mi lado, en los libros, la tele, las personas! ¡Quién me robó el asombro! ¡Quién el espacio vital de mis neuronas! ¡Cómo fui a perder la sinvergüenza antes siquiera de llegar a viejo!

El pleito nunca es conmigo, para qué, si soy condescendiente con mis actos: mato, presto mis hombros, manejo, saludo, robo encendedores, hablo a las espaldas de los otros, meo de pie, duermo feliz como feto alimentado, palmo, fuerte, ¡rojo!

(

Te comen las ganas por decir lo que piensas. No importando eventos o cicatrices. Vamos a escribir sin deberle al criticastro o remendar en pretextos cada línea vacua / Flor, por ejemplo: sexo vegetal del reino vivo. Carne: alimento. Hay quien dice que ser carnívoro es ser, también, adorador de muertos, comensal en banquetes cadavéricos. Y qué. Me gusta. Y qué sin con eso me violento o tomo al ser humano como carne y flor de lo que veo. Astro: Viento. Noche. Pura enumeración. Sortilegios descuidados que me embeben, que palpan cada intento de mis dedos por devolverse la gracia ante teclados inertes. Y qué. Son sólo eso. Golpes de pastillas que chascan los deseos más negros. Fuente inagotable de irreversibles catarsis.

No me propuse nada. No me entretengo tampoco matando las horas con esto; para eso: las revistas malas, el ejemplo en cara de otros, la risa de los niños, los pájaros que cantan, las hormigas conocedoras de nubes y lluvia y malas noticias, los eternos escaparates donde miro artículos que jamás compraré. Y qué si los miro o les patento nombres. Dónde estudio lo que mueve mi alma, dónde acomodo la palabra escrita indescifrable si no es aquí contigo, Peatón, ominoso amigo invisible que nunca me habla. A quién perjudico yo. A quién le enseño o desenseño las hojas amarillas de mis libretas de apuntes. Dónde parar cuando de correr se trata. Y dónde hallarse, como se cree que es uno: feliz y despreocupado, egoísta de otros mundos y sensible hacia los encantos que uno mismo se provee. Aquí, digo yo -polvo-, donde mis versos se convierten en capilla.

)



...

Comentaba entonces, luego de mucho meditar, que me parece bonita la forma en la que el sol se fuga en los rincones e impregna de belleza las alfombras, las macetas, los vidrios. Y a eso me dedico. Y sonrío. O no, me quedo callado y miro. Solo. Limpio.



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jueves, 4 de marzo de 2010

¿? / ¡!

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Uno. ¿?

Intenta vestirte de invierno el invierno. Intenta decirte lo siento tanto cielo gris. Intenta la flor arrancarte el tiempo. Intenta jamás ser restaurado sin pena. Intenta resultar lo pobre en delicioso y con el acaso, prueba a decir mentiras. Intenta lo que vuelve a frontalmente detenernos y sobra, sí, decir, intenta la muerte enmudecernos. Pero vence, triunfa no claudica, la sinvergüenza a la razón y, por demás, también, decir, gana en dentelladas la vanidad al recato. Ego y color, de trampas estamos hablando / ¿estamos hablando? o es, como la moda indica, producto es ¿de un resultado pitagórico? / Es, sin embargo, amigo, dolor a cuestas que de solos tanto andar vivimos, como ¡ay! lo que no hay se siente. Si se siente, sangra y por sangrar se sana, se aprende, piedras (además) y nuevas se buscan para, otra vez, tropezar / Trapezoides: somos eso. Y más. Pero, mi enemigo, aquí ni para eso ni más, ni para más que eso, ni por eso, ni además. ¡Coño, jefe, qué tenía el café que me emociona! / Dónde quedó la bolita, quién se comió al cazador, cuánto quieres por tu dulce, dónde estás (y no llorar), quién me ofrece su refugio, quién te crees si no estás tú, quién te dijo que leyeras, quién te dijo, sino yo. Oyó. Hoyo. Oigo. ¡Esuchó!, y por alto el volumen te estuve llamando y no abriste, diciéndome luego que ya tus puertas hacia afuera no responden y sólo se mueven internas, como engranajes inversos para bisagras miopes. Entonces cerraste como sólo tú, con esa luciernaguez enmarañada en el cabello (bella y eterna), puedes abrir, y no - a secas - puertas sino, corazones con cerrojo herrumbrado. ¿Así sin comas? Así, sin que comas, duermas, hables o mastiques. Que qué tenía, te digo / Ponzoña y hiel, o miel, o agua de esa azul de Coca-Cola, Ciel / ¡Café y burbujas! / ¡Caliente! / ¡Sajubrub y Éfac! / ¡Te quemas! / ¿Casi? / ¡Casi! / … lo sabía / ¿Sabías que era casi? / Casi sabía que me quemaba / El café, seguro / No, no; la paleta helada / ¿Y eso? / nomás; corazonada.

Dos. ¡!

Lo siento: no me fui, que siempre no, que es imposible, que tanto, que cómo, que tiempo... COMIENZO (whatever) DE TRAYECTO. Te pregunto / te reto: a que tú perdonas a Pedro, el del lobo, el mentiroso, si te pone de improviso una joya noventera. A que tú me escupes en la cara: ¡lo sabía! / Casi, lo sabías casi; sabías que te quemabas, y que temprano o tarde crepuscular, redimirías mi dicha de tenerte, otra vez, en casa.

¿joya noventera? / vamos, pues
te dejo con la guitarra / me quedo con los aplausos



;-)

Pinocho es de Simón Sajer.

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martes, 21 de abril de 2009

Cajitas chinas

> y la escritura automática.



1.

Apenas despuntaron unos rayos sobre el angosto camino pulido por piedra y lluvia. Luego los pájaros extraños, el platanar adormecido que vigilaba al cafetal, los sueños rotos por la madrugada mal dormida, cinco cristales del auto con frío, la desnuda vejez de otros motores, nubes bajas, moradas, anaranjadas, casi grises. Otra mañana que pinta para azul a mediodía, otro incienso de alquitrán y nicotina, otro Bob Marley fondeando la rutina.



Y la memoria generosa abraza; las piernas de niño florecen debajo de mis pantalones de adulto; calladamente, aunque debo decir que algo atropellados, llegan girando (entre espasmos de niebla, luz, hambre, sueño) vagos recuerdos de una cancha de tenis en arcilla en la que, supongo, habré jugado alguna vez. No lo sé. Quizá más bien me interesaba el movimiento y no la pelota. Casi nunca la pelota verde / todo el tiempo el movimiento…

Vaya maneras del difunto jamaiquino para recordarme de la nada un top spin agraciado que daba McEnroe luego de incitar la ingesta de Dan Up hablando un español latinizado. “Las drogas destruyen, muchachos”, dijo el sacerdote en el sermón aquel de fin de cursos durante un verano hace casi veinte años.

2.



Hace también veinte años supe, durante un viaje a la playa, que inhalar/beber Mirinda con popote por la nariz no tiene una fórmula sencilla; requiere, además de valor y poco pudor, práctica, apego a las leyes fisiológicas y ojos humectados. Quizá con Coca-Cola o cerveza sea menos dañino que con naranjada falsa. Yo atribuyo, en gran medida, mi rinitis crónica y los bronco-espasmos que antes me aquejaban por las noches, a la Mirinda garbosa.

Y ya que irrumpo en el departamento de bebidas carbonatadas habría que mencionar dos o tres Chaparritas (uva, piña, grosella) que me alegraron los años de Amecameca y Popo-Park y que hicieron más digeribles las tortas de tamal y alguna que otra doblada gigante de huitlacoche con queso.

3.

Recientemente me enteré de la ridícula diversificación del maíz en colores; tiene más que el arco iris, creo, y además no hay que andar tanto para darse cuenta que cada mazorca es oro puro…

Si sólo en la policromía de amaneceres que me brindan dicha encontrara la solución total a los males del mundo dejaría seguramente de manejar hacia el trabajo y prestaría más atención a los que tengo junto.



Platanero de Corozal, en Puerto Rico es un anónimo.

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lunes, 16 de febrero de 2009

Ciencia Mística para Incrédulos de Bolsillo

> Un hidden track.



uno:

felicidad.
(Del lat. felicĭtas, -ātis).

f. Estado del ánimo que se complace en la p o s e s i ó n de un bien.
RAE


dos:

Dudamos que el cielo sea eterno; dudamos que exista, siquiera. Vamos derrapando inseguros y algo cansados; vamos, quiero decir, por los caminos más latentes de nuestro presente y pasado. Vemos poco hacia delante, esperamos, quizá, que Cioran se equivoque en una de sus tantas epístolas tremendistas. ¿Vale más entonces la vida del forward?, o es, en una de esas, más cremoso regodearse en las trincheras felices y lodosas de los huertos que sembramos antes.

Dudamos también que hayamos sembrado huertos; dudamos, además, de la tierra. Casi sin espacio respiramos de los otros y casi de los otros tomamos una parte y la metemos en la oreja por la fuerza. Allí mismo decidimos si la música nos gusta o la tiramos. Allí en la oreja izquierda retumba el drum and bass de los pastiches de amor, del qué se yo, de (por ejemplo) los valientes anónimos que integran la suerte del h o y o nos la demandan después con intereses. Y allí en la derecha se muestra receloso el otro yo; el que dicta a timbrazos el momento emotivo que emana de los poros de la gente que por las mañanas come ciruelas y en las noches…

(

Duda.
Llora siempre que aparece
-sobre la negritud gigante- una luna disconforme.
Mengua.
Rompe en un silencio abarrotado de hormigas rojas.
Sangra.
Pide a flor de piel que le alineen cada paisaje
-estropeado por el paisaje-.
Mira.
Hace gelatinas de fotos con niños que sonríen.
Muerde.
Y en el acto se establecen la luz, el uniforme, la vanguardia.

luz contenida en las piedras
rotos uniformes de verano
ardua innovación en pareceres


)

¿Por qué será entonces que nos endilgan las batallas que jamás perdimos?; podría empezar a verse el cosmos de otras formas si nunca repasáramos las tropas que han caído. ¿Por qué, de nueva cuenta, no le pedimos al misterio que se forme en fila de una puta vez y se deje de cinismos?; habría seguramente largas colas en todas las habitaciones del mundo. ¿Cómo es que el humo se convierte luego en ceniza?, ¿quién diseñó los moldes de las artes amatorias?, ¿qué mano impura bautizó al amor como rasgo innato y al odio como genoma?

Piense como piense y doquiera que vaya, me remitiré en el parasiempre (del que no se duda) que enuncian los que habitan otros tiempos y alimentan otras mañas: “donde se mira se encuentra y allá donde se encuentra, se es feliz”.


tres:




cuatro:



until next friday!
;-)

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lunes, 5 de enero de 2009

Términos del Contrato

>



...
No se me ocurre algo, siquiera nada.
Ni se me rompen los moldes, ni me interesa romperlos.

Estoy buscando que llegue esa luz inquieta y me empiece a dictar palabras. Pasa cerca de mí pero se va, o a lo mejor está como a cinco metros y no me entero.

No, no está. Es un hecho; incluso me paré de mi asiento y busqué con la mirada en los rincones donde suele esconderse. Sí, no está tampoco acá adentro. A veces resuena desde la boca del estómago y me va envolviendo, como quien atrapa un insecto con mallas de tela.

Lo interesante es que hace unas horas estuvo; en términos del contrato: platicamos un rato, logramos asimilar un texto, nos tomamos un té con crema y hasta me acompañó con un cigarro. Después me dijo que la esperara, que volvía en diez minutos. Nada. Me quedé sentado.

Y luego esto; ando pasmado.

Usualmente lo soluciono con lecturas que explotan como palomitas sobre mis neuronas más viejas. Ya leí; me puse a declamarle al vacío un poema de un holandés ciego que habla sobre la comodidad del exilio. No hubo forma; como yo no he sido exiliado ni me he propuesto aislarme, cada gota en estrofa se evaporó y cayó después en llovizna de puntos suspensivos sobre una hoja virtual de papel blanquísimo.

Es... intolerable leer a los holandeses ciegos. No sé si haya el modo de lograr que no regresen nunca de sus islas-paraíso. Menuda gloria la del profeta que elucubra sobre la soledad para marcharse apenas termina su discurso. Aprendizaje activo. La experiencia como motor de arranque. El cosmos en Tetrapack; vívalo y tírese.

Yo quería narrar algo obscuro para empezar el año. Escribir, talvez, una anti-fanfarria como si de oda se tratara. Puestos los tres dedos sobre el teclado dibujé con asombro lo siguiente: "Qué hermoso el cuerpo hambriento que araña y desaraña cada invento..." Como no entendí ni yo, preferí borrarlo y darme un masaje en el cuello. Con las yemas calientes fui escalando hasta apretar en el centro y así se me olvidó el masaje, me quedé tranquilo, me prendí un incienso y respiré tosiendo.

Volví a intentarlo. Me interné en el camino de la miniatura sintética: "Antes de volarse los sesos, Juan se masturbó lamiendo su silueta ante el espejo". Me contagió de risa; y es que nunca he lamido un espejo, no creo que mi lengua sea para eso; llámame corto de vista, pudoroso o aburrido. Soy más bien de los que creen que no se tocan los reflejos...

En esas andaba cuando quise ser agua y color para probarme pintura. Qué tal si escribes algo -me dije- sobre un lago con árboles al revés que de pronto enloquecen cuando un niño ocioso lanza una piedra para hacer patitos. Impresionista. Poco argumento. Pasajero.

¡Eso es! Un pasajero que narra su encuentro furtivo con fantasmas geishas que rondan el tren bala. O una bala perdida que mata a una monja mientras la pecadora ordeña durante el maitines. O una madrugada con graznidos que provocan el vuelo en la parvada hacia lugares más calientes. O la calentura pasajera de un adolescente luego de ver su primer hentai. O los dibujos obscenos de Rubens y Botero, que hacen que una flaca se suicide. O la historia de un suicidio colectivo luego de enterarse que siempre sí, que Herodes sí mató a Jesús y que el crucificado era Pedro. O Pedro Páramo en versión rock conceptual (disco doble y portada de Gerald Scarfe). O la descripción minuto a minuto del disco más feo. O la fealdad de un orfanato con niños de 21. O veintiún historias cruzadas de deportistas adictos a las drogas de caballos. O un hipódromo en el que una pareja decide divorciarse luego de perder medio millón. O un ensayo sobre el dinero sucio usado con fines ecológicos. O un poema. O una carta. O la impronta automática que dejo luego de volcarme en imágenes simétricas.

Habrá que aterrizar en nada; siquiera en algo.



El Santo Grial de la fotografía es invento de Basurto

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lunes, 24 de noviembre de 2008

¡ Me encanta ser mujer !

> Una fina advertencia, caballero



Fluí dentro de aquello de una manera que hasta los dioses del sexo se me pusieron celosos. Era invierno y también adviento. Ella me dijo (más o menos, por supuesto que me dijo) luego del penúltimo espasmo (pues aquello de las malas suertes es producto de augurar siempre el último) que le encantaba ser mujer. ¡Vaya piropo!, dije yo hacia mis adentros y me quedé feliz posando allí ante las cámaras de la memoria.

No la volví a ver jamás.

Quizá la falta de efectivo trajo tras de mí cierto encanto caído. Luego supe de ella por terceros ajenos al malsano placer sobre el cual aquí les escribo… malsano quiere decir, entre otras cosas: no correspondido; cómo diré, sacudidamente halagador, empujadamente vital y sobretodo, harto mañoso en gestos, ademanes y formas diversas de tragar saliva.

Y eso no es todo; que alguien te diga, de pronto: ¡me encanta ser mujer!, y lo pronuncie gozosa, quitada de manjares que adornan las palabras (o quejidos ligeros, fuertes, gritados, ¡qué se yo de esas cosas!) y absueltas, además, de pecados veniales es, caballero, un lujo casi igual que el de paladear apenas un buen jamón de jabugo que se alimenta de bellotas. (¡Uy, que hambre me ha dado!; de bellotas y de jamones, quiero decir de Pata Negras o… ¡no hablemos ya de piernas!).

Lo que intento aclarar es que la frase aquella; la de la mujer encantada que se decanta a favor de los sentires humanos (femeninos, dijo también… que por cierto, quién se creyó para elucubrar siquiera que la mujer disfruta más del hombre en los enseres del amor que viene y va por marejadas y llega a lo alto y se cae y se revuelve… pues eso, de los sentires humanos) no es tan usual en otros tiempos lunares; ¿me estaré metiendo ya en banalidades?

Hay algo cierto (y a mí me encanta ser hombre; pero la mujer es un portento y el hombre vil alimento), hay algo que se me escapa del cerebro y que esta tarde fría ni con chocolate amargo se me quita: y es que el amor, como me dijo hoy un colega, encuentra mejor respuesta en la antitesis del amor. O sea que, como ya se anda diciendo en tertulias de baja estofa y celebraciones corpóreas propias de animales en celo: “la mujer ha encontrado el camino para volver al hombre, irredento”; eso suena a Javier Marías, aquel al que tantos odian y en quien casi nadie confía; al fin y al cabo, qué va a saber del amor ese señor si nunca ha besado a un jumento (lo puedo escribir incluso, si así lo quiere, de modos mucho más violentos).

Y es que hay tiempos para dar y recibir…
Quiero decir, más bien, para dar.

¿En qué quedamos entonces?

Yo por eso mejor me voy al baño y ya no lo entretengo con tanto misterio // Debiera usted hacer lo mismo, caballero, antes de que se le apague su sutil instrumento y caiga, por fin, en la cuenta de que se le acabó el deseo.



Cruz y soledad de Antonio Zamudio.

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martes, 21 de octubre de 2008

Dame la Mano

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Prefiero dejar la silla en su lugar que moverla y darme golpes por no tolerar su antigua ausencia. Prefiero plantar mandarinos, higueras, ramas de toronjil, abedules. Me ubico mejor en el estado quieto de las cosas que en la fiesta eterna de los cambios ramplones, indignados y antinaturales. Soy fuerte candidato para barrendero real de soles y de nubes. Alzo mis velas ante la incertidumbre de las tardes de octubre, me doy consejos malsanos, me atribuyo lumbres. Hago jirones con mis brazos tétricos. Le doy entusiasmo a la prensa que sólo habla de malhechores. Vivo subterráneo, ajeno a la tarde, a los colores. Muero solo y feliz, con alma de guerrero avejentado y con diez cinturones que me sobran en el armario. Deambulo cada noche por el mismo espacio, la misma esfera de tensiones y luego, en sueños, ¡cómo me doy vuelo con mis bajas pasiones!

Pero a quién que no sea a mí le interesa mi intrépido sentir de vida fugaz y acertijos. Probablemente a escarabajos con alas tornasoladas ¡qué sé yo de mayates!, quizá a dos mapaches; me dicen, incluso, que a veces preguntan por mí los fantasmas de antiguas cigarras que hace veintitantos marzos emergieron de la tierra y se llevaron sin vuelta, mis ganas de horizontes nuevos.

No tengo remedio; soy la elipsis de una vida condenada al crecimiento, el más temprano terremoto que únicamente advierte a las aves agoreras de infierno y a dos o tres compañeros batracios. Miro, con terror, que es tarde; que toda la nieve es alimento frugal para el frío, que cada condecoración de militar gastado, advenedizo de ilusiones ajenas, traidor a la patria so pecado, se me queda mirando cuando la dejo olvidada en el cajón más ordenado de mi prudencia y recato.

Quiero volver a hacer, con el miedo, buenos tratos. Una feliz mañana voy a saludar de mano a la pereza y desayunaré con ella: pan tostado, queso crema (sí señor), cuatro trozos de pera y un litro de agua simple endulzada con polietileno que se me atore en la garganta / … / Quiero decir: a sabiendas de que nunca ayuda, voy a plantarle cara al ocio: con todo y torturas; será mejor así (más de mártir pordiosero). ¡Por Dios, ayuda, que estoy perdiendo mi aliento!

Y que se sepa otra cosa: no dejaré que me toque ni el viento.

Me alegrarán cada noche todas las guerras que en vivo transmitan, masacraré costumbres con ojos brillantes y contentos, ensancharé las aldeas para que todas encuentren martirio y allí me uniré a alguna graciosa tragedia de esas que por sí solas hablan, cuando hablar les conviene más que callar. Seré, por vida propia y derecho ajeno, el quita suelos de los pobres y el roedor más exquisito de las puertas carcomidas, ya, por mis colegas de antaño. Será una orgía de sabores, lo juro aquí: aquel día, si queda tiempo (ya lo firmo en adjunto), no me voy a arrepentir ni voy a vestir el sudario.

Y luego que el mundo por fin quede a mis anchas, me curaré en salud; brindaré con cucarachas. Será bueno saberme ad-aeternis et infinitum, no vaga materia, no nada más madera, sino además gentil incendiario.

¿Lo que me sobreviva?, que se me quede mirando.
Seriamente pienso apagar cada brillo de los misterios humanos.

///

A ver, a ver:



< Roger Waters - What God Wants, Part 1 >

Criatura abisal: Mikel Nai

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martes, 12 de agosto de 2008

Betty Blue

> Un tortuoso homenaje a la escritura automática.



- Otra vez, para La Onda.
- ... ¿otra vez?
- ¡Otra vez qué, pendejo!

Tema:

La mejor defensa, es el ataque.

1.

¿Ya te cansaste?
O es la envidia la que te carcome.

¿No?

¿No?
¿Qué es entonces?
¿Mi optimismo?
Mi…
¿salud?
¿Los amigos?
¿La mosca que voló?
El…
¿vil hecho de que exista?

¿Qué te molesta tanto?
¿tu pudor?
¿tu buena estrella?
¿mi indiferencia?

¡El calvo del gimnasio!
¿No dio el ancho?
¿Te pega?
¿Ya no te gusta?
Eso es... ya no te gusta.

Vamos a ver...

2.

Todo es competencia.

Es mejor que te vayas enterando; que lo sopeses o lo superes, porque (y como dice la canción) “si mis sueños no te dejan dormir, cuenta ovejas, ¡no me jodas!”. Más pinche sencillo ni hervir el agua (por cierto: ¿sabes hacerlo? o se te quema…).

Porque hay quien dice además, que se te queman otras cosas igual de vitales. No me preguntes quién pero tienes cada amigo por ahí que, la verdad, es más mío que tuyo. No me preguntes quién, ya te lo dije.

El caso aquí te lo expongo: o hacemos tregua, o guerra sin trinchera. A mí no me vas a poner las reglas; aquí yo mando, y tú te subordinas. Nuevos soles, otros brillos; te hace falta bajar unos kilitos.

Qué dices entonces: ¿tregua?, ¿tan poca astucia?, ¿así de aprensiva?... yo creo que te andas guardando las cosas. Yo creo que te vas vistiendo de extinta. ¿O me regalas otro baile?, ¿un poquito más de acoso?, ¿caricias donde te gusta?, ¿me las regalas? Ya decía yo que eras cuentista.

Si ya no quieres discutir mejor me voy, que yo a eso vine. Si aspiras a algo te hago mi bruja o mi gata o la que tienda mi cama… ¿pero amiga? Pu’s ni que fuera kermés… ni que fuera febrero...

Te pareces a Betty Blue. ¿Viste la pel…? / ¡Qué madres vas a saber tú de cine francés si ni a Televisa llegas! / No, espera, pa’ que me entiendas: eres el pedacito de pastel que queda en el plato y que, por vergüenza o recato, nadie se quiere comer. Eres más (o menos); pero con eso basta.

Una vez te dije (con mejores palabras) que le fueras parando a tu trenecito. Que "se me quedó sin frenos", que "estaba chueca la vía", que "la Virgen María me dio consejos", eso a mí (grábalo bien), me vale madre. Yo ni ando en tren ¿te queda claro? Soy ciudadano común, de los que arrastran los zapatos y (no sé, quizá la costumbre) saben chiflar como arriero… de los que le hacen la parada al metro.

...

¡Ah! ¿guerra decías? Pu’s ni te hace falta gritarlo mujer, si cuando te pones descerrajada se me calientan los pantalones y… mírame ‘orita: listo pa’ tu comal, ¿y lo mejor?...

No tengo prisa.


///


3.

Una explicación tardía,
o una solución:



< Cousteau. Last Good Day of the Year >


///


- Mh. Chingonas tus pinches disertaciones ¿eh?
- ¡De qué hablas!
- No te hagas güey; eso no se hace.
- ¡Qué!
- ... ya ni la chingas Juan Carlitos.
- Pero...
- ¿Que no entiendes?
- De qué me estás hablando, maestrín.
- No me digas maestrín. Sabes que me molesta que me digas maestrín.
- ¡Oh, pues!
- ... de veras, cabrón.
- Bueno, ya. ¿Nos damos la mano?
- Ahorita no...
- ¡A la madre! (río)

(¡whata a f... with this guy!)

Lo sé, y lo siento; eso es lo bello de la escritura automática.
Yo avisé.
Luego no se me ande quejando.

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miércoles, 2 de julio de 2008

Té de Floripondio

> El bimestral para La Onda.



Cuando admiré los fuegos artificiales que, descontrolados, creaban piruetas rojas y aduraznadas, sentí miedo de estar tan solo.

En las bodas no se debe estar solo: lo leí en algún Manual de Carreño. Y no se debe estar tan solo porque… la soledad solidifica las almas. Y la mía, aunque gastada y retorcida, es de nube y palmera, no de piedra. ¡Las bodas son de nube y palmera!, ¡las bodas no son de piedra!, son de nube y palmera las bodas. El que asiste a ellas corrompe su estatus y dignidad para reivindicar la felicidad ajena. A mí me encantan las bodas, me gusta corromper la felicidad de la dignidad ajena. Estoy en mis terrenos cuando ajeno, me hallo feliz ante la digna corrupción de los estatus pedregosos y cocoteros que en toda boda se construyen. Y es que los casorios no son sólo nubes y palmeras, no señor, son residuos minerales de trenzadas luces y fabulosos destellos de cielo y pólvora. Destellos de pólvora y de cielo son los casorios. Que no los matrimonios, porque de ellos fluyen cocos y pistolas que con pólvora se alegran el martillo. Así le damos la razón a los espejos, con martillos o cachas de Mauser. Si se rompen, mal augurio, si persisten, pobre mío, le compadezco. Pero me gusta molestar más a las bodas. No a las novias ni a los novios, a las bodas. Calladas mías, toda la vida sonriendo, toda la vida bailando, toda la vida brindando, toda la vida desuniendo. Porque aunque no desunen, lo piensan. No te me hagas la lista, boda, no estás lista como para hacerte lista. Recuerda que tengo martillos y que si los uso duele. Bien que te duele mi boda. Bien que te sobas, nunca esquivas, nunca rayas nada, no rompes ni mis platos, boda mía. Ni mis platos, ni mis planchas, ni a mi esposa. Ni a tu duendes, ni a toda mi descendencia. No me rompas entonces mi instrumento. Yo estoy solo, tú… me da lo mismo si te alegras.

Tú qué... qué me ves... oye: ¿de cuándo acá en las bodas dan té de floripondio?




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miércoles, 28 de mayo de 2008

¡ Dios es Emo !

> Para arrancarle una sonrisa a Elsita



Soy un hombre triste. Soy un emo. ¡Maldita sea!, soy un emo. Un emo muy triste… y muy hombre. Pero muy emo. Soy, quizá, la encarnación más joven de toda la tristeza. Y soy también ególatra. Bueno: algo tenía que ser en esta vida.

Pero me quedan recuerdos… tristes también. (Es triste pensar en los recuerdos). Y si los pierdo más triste me pongo. Por eso los guardo en cajitas de música, con obras de Shostakovich, y Dvorak y Mozart que suenan elegantemente en carillón desafinado.

Eso es lamentable. No triste: lamentable. ¡Tengo 27 años! No puedo ser tan triste. No debo ser así. Soy el tipo más vetusto de 27 años. Tengo que ser, en cambio, alegre y disparatado. Y aprender a contar chistes y reírme honestamente de los que me cuentan a mí. El problema es que no sé reírme con soltura. Hubiera escrito Cortázar instrucciones: sólo escribió para llorar. Así que he aprendido a llorar muy bien. Me desparramo en los sillones y lloro desconsolado. Últimamente se me olvida por qué motivo estoy llorando, y eso me provoca un llanto más largo, más pausado y más reflexivo. Aunque en realidad no esté reflexionando sobre algo.

Ayer manejaba muy triste hacia mi trabajo. No me salía del corazón ponerme en otro estado. Fue cuando descubrí que soy un triste joven. Gris, triste, seco, emo. Venía escuchando reguetón ¡y se me salieron las lágrimas cuando Nigga cantó Baby, Te quiero, uoh! Eso no es normal. Algo pasa conmigo. Y luego perdió mi equipo favorito en el futbol; a mí ni me gusta el futbol, pero mi equipo pierde. Siempre pierde. Y eso es deleznable, no hallo otra palabra.

Pero el Top Guán de lo peor en esta situación es que ni siquiera sé, a ciencia cierta, qué cosa es la tristeza. Ningún diccionario la describe bien. Tristeza: cualidad de triste. ¡Real Academia Española!, coño. Perdón. ¿No hay un tumbaburros para emos?. Hace dos días, por ejemplo, empezaba a sonreír cuando de pronto caí en la cuenta de que estaba usando un polo a rayas… ¡Un puto polo a rayas!. Emo; pinche emo que eres Juan Carlitos, me dije (yo a veces me hablo más de la cuenta). Y no es nada personal contra los emos… por cierto, querido lector emo: ¿hay algún ritual no sangriento para iniciarme con los suyos? Decía. Un polo a rayas: vestuario emo. Me faltaban mis Vans… no usan Vans los emos ¿verdad?

La situación, durante estas negras horas que me embargan, está desbordada. Llueve. Llueve a cántaros, de hecho. Antes de ponerme a escribir pensé: si regreso ahora a mi auto, sin paraguas, al llegar me veré en el espejo y estaré convertido en un total y eminente, mente, emo. Porque el cabello se me irá a la frente y tapará mi ojo izquierdo, y sólo bastará un poquitín de rimel y… ya está: listo para las fiestas. Pero, creo que no hacen fiestas los emos… A mí me gustan las fiestas.

Bueno es que tuve una novia emo en realidad; una novia emo-poeta que me llevaba a sus fiestas. Nadie sonreía y pocos se hablaban: eran parte del inventario. Y eso me calmaba. Las reuniones donde todo mundo brinda y se ríe y luego llora y brinda otra vez… ¿de qué chingados brindan? Perdón. Perdón, perdón. ¿Pero por qué brindan?, ¿hay acaso una razón de estilo y de formalismos sociales que los haga chocar sus vasos?.

...

¡Dejó de llover!. Oye, está saliendo el sol… ¿es eso un pajarito que trina y canta? Gracias linda (fue… una compañera que me trajo un café). Realmente dejó de llover. ¡Dios es emo!, la lógica es simplista: si yo fuera dios (“y soy también ególatra”) con seguridad sería emo. No me cabe ninguna duda: tanta guerra y hambrunas, tantos mata-emos y mata-viejitas, incendios forestales, kilos de tortilla a 14 pesos. Emo, no hay vuelta de hoja.

...

¿Qué clase de pajarete es ese?.
Jamás lo había visto.



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martes, 27 de mayo de 2008

De muy buen ver

> A Carmen Paris, Paul Gauguin y Marisol Ventura.



El domingo pasado hubo pelea con Marisol. Me ladró que nunca le chuleaba sus tetas; las nuevas. Dije yo, desconsolado, que el amor no se mide por volumen ni tiene sensores lácteos. Le dije, yo, desconsolado, que la vida no es mirar pa’bajo sino voltear pa’lante. Entonces ella con pudor, porque lo tiene, removió (vaya verbo) su blusa blanca, se quitó el sostén y sus ganas de enseñármelas: sus tetas, las nuevas; y es que damas y caballeros comprendan que somos amigos desde…

Hace cuatro años (más o menos) que le vengo ofreciendo mis encantos de chico tierno, enamorado de la vida, viajero incansable de las montañas, vividor de cuando en vez, alpinista de sueños terrenales, catador de toda cosecha Pinot, nariz de Channel, etcétera. Cosas así. Bien mentidas, bien fundamentadas. Y ni así; Marisol simplemente no se fija en mí, no tiene la menor intención de hacerlo; ni le parezco lo arriba mencionado ni mucho menos, casi por nada en el mundo (entrecomíllenme ese casi), cedería a mi sed de lujuria veraniega. Es… no es que yo sea un tipo lujurioso en el verano; entiéndase más bien como un…a especie de… piropo, que me hago.

Luego la vida nos ha puesto muchas trampas y hemos llegado a conocernos bien, supongo. Ella dice que sí y para qué contradecirla. El caso aquí no es ése. El caso aquí (señores, señoras o viceversa y al revés saroñes y seroñes) haya su hoyo negro en una fijación de antaño que Mari guarda por sus senos. No sé bien cómo está el asunto: parece que un ex novio que tuvo a mal conseguirse en la facultad de Economía la llenó de ego, infló sus pestañas y le convenció de operarse las mamas; un poquito, cosa de nada: quizá cuestión de alzarlas y revitalizar así los ejes de la mirada varonil. Es sencillo. Cuando ella lo platica sí que se enoja y despotrica contra el tipo – por cierto hoy lo vi con una chica bastante plana, de adelante y por atrás – y… no…. no, no, no, no, no, por favor, seguramente están pensando que (¡ya sé, lo que están pensando es que esta entrada debiera ser escrita, en principio, por una dama y no por un indecente y veraniego joven lujurioso de pueblo y, quizá tengan razón, tal vez no, pero, digo quizá porque una mujer sabría explicarse mejor en esto de los deseos por aumentar la copa)… no, y… tampoco soy sexista, o sea, sí, en ese aspecto que antes mencioné con desatino pero bueno, ya está, el… asunto de hablar genéricamente, miren, no, el…sí, miren mejor, vamos a discutirlo viéndonos las caras. Y no sería discusión, más bien, conversación, intercambio libre de conceptos; es más, pongámonos un buen día conceptuales, yo invito lo que tomen –n.r.d.a., as usual-, me gusta el concepto que encierra est…el…rollo conceptual ¿no?

Es… bastante interesante (eso del…del, del, del, del pleonasmo no es por dejadez de revisar el texto una vez terminado ¿oquei?). Oquei. OK, fíjense bien: viene de la segunda… segunda, primera… de la segunda guerra mundial (que se escribe con mayúscula inicial pero un escritor que no recuerdo dice que no es bueno poner a las guerras con mayúsculas, o a los dioses… Dios, Guerra, ¡ya está!; rota la maldición, seguimos), y sí, lo corroboré hace algún tiempo: son las claves, los códigos militares para informar en base que no hay bajas, que no hubo tiroteados pues: O Killed, Zero Killed. Algo así, no me crean mucho.

¿Y a Marisol dónde la puse? (cual, jaja, cual llavero). Odio escribir jajás; es oficial: Juan Carlos odia escribir jajás, pero era necesario, lleva el ritmo, rompe el ambiente, funciona en estas bitácoras. Creo que debiera empezar a redactar, y lo digo en serio, digo, como todo, a redactar sin pensar mucho en ustedes. Y me es difícil concentrarme pensando todo el tiempo en ustedes: pierdo a Marisol, pierdo a mis mujeres queridas, no sé dónde las dejo, no sé dónde dejé a Marisol, de hecho. Voy a releer.

Ya está.
Ya la encontré.

Y fue el estúpido ése, su ex: me acordé de la nueva niña de sus ojos, la plana, y me fui. Pido una disculpa. ¿O es ofrezco una disculpa?, mi educación no es tridimensional como muchos creen, es todo lo contrario, es como de criterio de vacas. Otro buen tema que discutiríamos viéndonos a los ojos mientras yo invito los tragos. Que no se olvide. ¡Que nunca se olviden las promesas!, alguien dijo eso cuando yo era un niño: mi papá o la monja que me enseñó higiene personal en primer grado. Espero, de verdad, que ya no sigan enseñando higiene personal las monjas.

Y, bueno, ya la encontré. El domingo hubo pelea, como saben, y no acabó muy bien. Ninguna pelea acaba bien: siempre está el rito de la reconciliación y el remordimiento y el rencor y los golpes y los intentos de asesinato. Ninguna acaba bien. Pero ésta, sin embargo, provocó en mi materia gris, cada día más escasa, ponerme a escuchar una canción olvidada de Carmen Paris (oleis y palmas para la aragonesa) que sintetiza mis deseos hacia la incauta Marisol.

Es un rap-chotis-jota-bolero-pop titulado: “de muy buen ver”. Aquí se lo dedico, y aquí lo dejo para que me lo rezongue. Al fin y al cabo, siempre hay reconciliaciones, y dicen, que son las mejores.



Vamos a ver: son bonitos tus senos Marisol.
No pasa nada. Nadie se muere.



< Carmen Paris y Santiago Auserón - 25 años >

jueves, 24 de abril de 2008

Naturaleza Muerta

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¡ATENCIÓN! este es otro experimento literario e inútil; no es ni edificante ni "lindo". Y por supuesto, para toda La Onda... de nuevo.

¡Puta Siouxsie!, de no haber estado en la radio con su "Hong Kong Garden" el momento me hubiese resultado menos penoso. Virignia enojose porque cometí la desdichada osadía de bajar el volumen del estereo. Y es que Siouxsie and The Banshees, en un Volkswagen Sedán azul pastel, de la Guerra Fría, enfrascado en el tráfico capitalino, bajo un aire caliente y estático de las dos de la tarde es verdaderamente espantoso.

- ¡Por qué le bajas!
- porque... estaba ¿muy fuerte?
- tus pinches sarcasmitos 'orita no mijo.
- guey, o sea... "mija" (río indefenso, subo el volumen a grados extremos, enloquezco momentáneamente, maldigo en silencio) qué pasa (niego el hecho con la hinchada cabeza, prendo un cigarro)
- 'orita no fumes
- ... ('orita, 'orita, puta madre 'orita)
- guey no fumes
- Virginia... (llevo mi mano derecha al cuello y lo acaricio, trato de calmarlo; de contarle un cuento de hadas con la mano)
- ¿no te gusta Siouxsie o qué pedo?
- Virginia... ya ¿no?, o sea, ya, por favor.
-... pu's que mamón
- pero ¡por qué mamón!
- Yo soy la que vengo manejando Juan Carlos, y quiero oir esa canción, me late, me trae recuerdos muy padres, muy muy gratos.
-...mh
- oye tampoco ¿eh?, o sea te estoy explicando las cosas y tú te pones de mamón.
- pu's pa' qué chinga'os hablo, estás encabronada, yo tengo hambre; no somos la mejor combinación ¿estás de acuerdo?
- ¿en serio tiraste el cigarro?, guey para eso está el cenicero... no mames buci.
- oh, que la chingada (puta madre, puta madre, pinche vida de mierda, pedazo de imbécil, me tienes hasta la puta madre, ¡ya cállate de una puta vez!, puta madre, ¡déjame en paz, coño!, puto calor de mierda que hace, me caga, me caga el pinche... -aprieto los dientes- me caga cabrón, me caga)
- pu's que pinches maneras ¿eh?
- maneras de qué (no me chingues), ya párale ¿no? (que mamadas)
- ... luego te arrepientes de lo que dices amor.
- ¡pero qué...! / oquei, perdón.

No hablamos mucho más de vuelta al departamento. Sin embargo, por nuestro oídos desfilaron alegres: The Strokes, New Order, Aphex Twin y The Cure....

- ¡Aphex Twin!, ¡qué pedo con Aphex Twin!, no mames, tenía un madrero que no escuchaba esa rola, ¡súbele!, ¡súbele!...




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viernes, 1 de febrero de 2008

Temple

Para toda la onda, como siempre y con cariño.
¡A ver si 'ora sí nos arrancamos Juan Carlitos!
-
En… en aquella velada (…) me dijiste que… que… no… querías (o más bien sí, quizá sí)… andar… buscando problemas conmigo ¿no? (quién va a querer, buscar problemas digo, no conmigo, con…alguien) y… por tanto… supe que era ya tiempo de retirarme.
-
Luego me arrepentí, digo, como… todo lo que… hago o…o…dejo de hacer es principio de incertidumbre ¿no?. Pero bueno, qué le va uno a hacer… así nos concibieron; NI SIQUIERA quería llegar uno aquí (o sea al mundo, al… mundo), no quería uno… pero aquí se está… se pasa la vida, dicen… y si se quiere, si se… como se dice… si se ansía, estar aquí… si se ansía… se la pasa uno bien.
-
Con esto quiero decir que tú, que nada ansías, no mereces…mi…mi… compartir conmigo mi vida ¿no?. Es…sería tonto…una pérdida de tiempo. A qué jugamos. Si yo… ya ni… juego, hace mucho que no juego. Contigo no quería jugar; eso…ay…eso te lo firmo, vaya. Te lo firmo. ¿Qué tú dices que sí?...que…tú dices que sí ¿no?, concédeme el beneficio de la duda entonces, a ver… amárrate bien los pantalones… o… lo que tengas a la mano pues y dime: “jugaste conmigo, cabrón”… dímelo así… quiero… oírlo, vaya. No nomás estar… pensando que tú, que si por aquella vez, el…no…nel…no quiero. Digo ‘taría bien sentarnos ante un…cafecito (reiteración no verbal) ¿verdad? y sin rodeos…decir: mira yo creo que tú y la chingada ¿no?... ‘taría bien. Pero si ni a esas te dejas... allá tú. Yo vivo bien feliz fíjate… no hace falta que…te… que te cuente cómo me va ni dónde ni … ni porqué. Digo tú fuiste la del rollo ¿no?... yo no… y no me estoy excusando, digo… tú fuiste ¿no?
-
La única salida que yo veo es que…platiquemos ¿no?, ya te dije, digo…la, esa es la…la opción…pues, tómala y me dices, osea si tú crees que yo la…este…la regué, pues asunto arreglado ¿no? y cada quién a sus… menesteres… perdón la palabrita, digo ¿sí?... cada quién se va con quien más le ronque la gana estar… punto.
-
Porque ya me estoy…eh…así como hartándome ¿no?, de la…de la…de esta sin razón. Y hay que ver hasta dónde quieres llegar. ¿Quién se cansó primero?... tú… ahí empezaste de… a ch… a…este… pues… a cagarme, digo, a… sí, a cagarme, o sea, nunca fui yo… el asunto tú lo detonaste y aquí estamos, ahorita, aquí… después de intis… de insistirte un chingo: “vamos a tomar un café, vamos a poner las cartas sobre la mesa, ni yo quiero quedar así ni…no sé tú, pero… no creo…este… no creo que quieras tampoco estar así. Digo, está de la chingada ¿no?.
-
Entonces qué… le vas a…¿a atorar?...o namás te gusta que se arme por… por así. ¿Verdad que no?... si tú solita eres la que debe ponerse límites… yo que chingao te voy a estar espiando a ver si…me eres fiel o no. Yo confío, o quise confiar… quiero confiar más bien… sí… el “pedo” por…llamarlo de alguna manera… es tuyo. Yo ni tenía que estar ahí, tú fuiste la que me dijo: ven, que la chingada y… bailamos y tal. No yo. Y eso que quede… claro ¿no?. Porque… pu’s pa’ que le voy estar haciendo al wey… digo… digo, si a esas vamos, entonces me marcas, sabes mi número, me inventas cualquier chingadera, yo me quedo en casa… yo me quedo en la casa bien a toda madre y ni quien te diga algo ¿no?, pero no me vengas ‘orita con que yo fui el que… el que promovió esa madre… pues nunca wey… perdón pero… pero nunca. Pu’s ya parece ¿no?, digo, me cuesta trabajo darme a explicar porque no quiero que además, me vea yo… me vea yo débil ¿no?... eso estaría cabrón para mi persona… o para mi ego o… o lo que tú quieras.
-
Por eso si se trata, encima de todo, de joderme… pues conmigo ya te chingaste, digo es… bien fácil hacerlo…. eh… hacer… lo que tú hiciste… (...) bien puta fácil… ¿no? pero las… pero pu’s hay que saber las consecuencias ¿no?, digo… es… tá bien que pruebes otras madres, pero… no lo haces cuando un… cuando alguien está contigo ¿no?, porque entonces TODO sería una pinche anarquía y "viva la libertad" y la madre ¿no?... digo si por tí así está bien pues… que chingón… te felicito… y no estoy de… mamón ni de… sarcástico, ni nada. Pero te felicito wey… ¿no?...vaya…
-
(Entreacto)
-
….es que no mames… (mirada fija en sus ojos huidizos)… no mames Julia…así no era (voz quebrada en llanto falso)… qué más te digo… ni te va a importar luego ni nada… pues así qué…qué chingao ¿te lloro? O qué…no…o sí…¿verda’ que no?...
-

-
… ¿’ntonces así va a ser?, ¿así de plano?, ¿no vas a decir ni madre?... (silencio de 7 segundos; atrás, despreocupada, suena una risa)… chale… pues qué poca madre tienes.
-
...
-
(Ruidos de cafeteras, cubiertos, carcajada y humo… mucho humo en constante progresión hasta alcanzar el escándalo)
-
-
-
¡Volví mamá, volví!
Salud

martes, 24 de enero de 2006

Control de Imaginario

omega) Me gusta decir que fue algo impúdico, sin restricciones de personalidad. - Ésta, clandestinamente se interna en la mente, tan limpio o natural como cualquier encuentro con cupidos inmediatos -. Había un febril destino, uno extravagante y otro ligero; pero el pensamiento demuestra lo capaces de los tres en darnos resultados deseados. Algunos amores con fiebres aderezados por fuegos fatuos, raros, suaves. Es sumamente importante desglosar aquí estos términos citados. Procedo.

a) Cariño fogoso. Enmarcado cual visitante ajeno instalado forever and ever in home, después será centro familiar, mesita antesala comedor, lazo espiritual and carnal entre dos. Esa benevolencia sacapuntas of metales, violador du intimidades, querencia símil con fotografía, viejos bares, fugaces hoteles, cine, teatro, música, afición a escritos sin pasar algo serio, pasión por golondrinas with Sol before rain, veneración ante ropas utilizadas in verano, colores excesivos, ese querer loquitos cruzando calles, inclinación for veladas between padres e hijos, sensibilidad to luz emitida by lámparas acalorantes, afecto, taste toward limones secos. Is that worm love as adoración ou estelas avionaceas tras tardes doradas. Ternura pour lapiceros baratos eu billetes rotos, idolatría bajo camiones caros u amores sencillos. Devoción without llantos puestos at boca peregrina, casas murales pintadas cuando amigos; hacen ruido los pájaros who never duermen, amor egoísta, ¡atención!, apego alas cascadas invisibles, nubes jijas desparramadas, dilección amistades plus migas decadentes, kioskos oscuros ¿lo recuerdas?.

b) Segunda definición about miel rara: (versión telegrama) Tanto curiosa. Déjame contarte; hace días miraba empedernido cielo mediodía, alcancé percibir punto pequeño, poco brillante, avión nunca era porque dijo: ¡soy estrella!, cáigome al agua, ¿será posible ver estrellitas plena luz del día?, todo cuento because, asáltaseme idea debí pensar tu figura momento vi singular aparición ¿crees?, bien, yo tampoco; sólo era juego para pensaras seria: tonto alucinado. Ya jamás niña, menos... menos. perdón repetir palabra, caso inevitable. Atentamente, tu exmedianaranja, hija madre. ¿did you remember our relation girl?. Fin.

c) Tercera, última cercanía ligera: decir soft, refiere inmediatamente algo rápido, intenso, ágil, convence almas, cuerpos, mentes. Recomendación: siempre actuar prudentemente, hules, condones, ¿chicles, televisores?, hay donde menos imaginas, romance light significa pronto, vivaz, acelerado, tremenda e injustamente activo, apresurado, raudo, trata correr sobre cabezas inclementes, célere, listo, sin presiones, grácil, delgado, mutuo, liviano, ingrávido, vaporoso, feble, suave, sutil, etéreo, impalpable, portátil, mudable. Vámonos amando cuidadosamente entonces ¿contenta, infeliz?. ¡Feliz!, congratulaciones, happy cumpleaños .